El blindaje de Donald Trump

Al lado de Trump, individuos casi tan nefastos como él, como Ted Cruz o Marco Rubio, parecen opciones razonables
El blindaje de Donald Trump
Ted Cruz y Donald Trump.
Foto: Archivo

Y llegamos al último mes del año, y Donald Trump, sigue como señala el legendario slogan de una marca de whisky: “Caminando fuerte.”

Y sigue caminando, a pesar de que la opinión general – incluida la mía – señalaba al principio de su campaña de que solo se trataba de un payaso que pronto caería a la categoría de candidato comparsa y desaparecería del mapa para darle paso a los candidatos mas serios.

Debo reconocer que para mí es absolutamente incomprensible que un sujeto que ha atacado indiscriminadamente no solo a miembros respetables de su partido; sino a todas las minorías, lease hispanos, afroamericanos, mujeres, musulmanes, miembros de la comunidad LGBT, religiosos, y ahora por último hasta a un periodista con una incapacidad física, pueda continuar tan campante.

Su campaña está llena de ataques injustificados, arranques narcisistas, cifras alteradas, mentiras develadas, prepotencia e intolerancia, y lo más triste, un desconocimiento bastante pronunciado de la mayoría de los asuntos que interesan a los estadounidenses. Y sin embargo, por más de tres meses ha estado casi consistentemente en el primer lugar de las encuestas del Partido Republicano.

¿Qué hace que la popularidad de este hombre esté tan blindada ante sus propias meteduras de pata?

Es difícil de decirlo. Quizás el hecho de representar a un sector de la sociedad estadounidense que está cansada de los políticos de oficio. Quizás el hecho de representar a un sector de la sociedad estadounidense que se ha dejado seducir por la engañosa idea de que es capaz de llamar a las cosas por su nombre. Quizás el hecho de representar a un sector de la sociedad estadounidense que le teme a los cambios demográficos que vienen ocurriendo en el país.

Yo sigo creyendo que llegado el momento su candidatura no resistirá más el peso de toda la grandilocuente parodia política que carga a sus espaldas, y que la militancia republicana se decantará por un candidato con algo de sentido común.

Sin embargo para mi, el mayor peligro que este hombre representa no es lo que dice o como reparte demagogia a diestra y siniestra, sino que cuando lo comparamos con las alternativas, nos hace ver a individuos casi tan nefastos como él, como Ted Cruz o Marco Rubio, como opciones razonables.

La candidatura de Donald Trump daña principalmente a su propio partido, pero sea o no él el candidato elegido, hay que reconocer que atrás de este sociópata multimillonario hay un movimiento formado por estadounidenses que se sienten inexplicablemente atraídos por un ser mitómano, megalómano, misogeno, racista, ignorante y narcisista. Y que un promedio del 30% de los republicanos registrados se identifique con él nos obliga a preguntarnos: ¿Qué está sucediendo con la sociedad estadounidense?