Trabajar sin poner los pies en la tierra

Experiencias, ventajas y desventajas de quienes se ganan la vida a bordo de un crucero
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Trabajar sin poner los pies en la tierra
Foto: Cortesía Royal Caribbean

A los 17 años Alejandro Padilla se subió a un crucero y enseguida se dio cuenta de que era allí donde quería trabajar. En esa ocasión pidió hablar con un chef, quien le mostró las cocinas y le contó sobre cómo era el trabajo a bordo.

Hoy en día, a sus 25 años, el mexicano es subchef ejecutivo en el barco Anthem of the Seas, de  la compañía de cruceros Royal Caribbean, y asegura que a pesar de las largas jornadas de trabajo y de pasar meses sin pisar tierra, no cambia su empleo por nada.

“Tenemos tantas cosas buenas  que todo lo malo se va”, explica Padilla, al preguntarle si no le era difícil estar separado de sus familiares y amigos por tanto tiempo.

Generalmente los trabajadores de cruceros cumplen contratos varios meses corridos, tiempo durante el cual viven y trabajan dentro de la embarcación, para luego disfrutar de dos meses de vacaciones.

 

Alejandro Padilla, subchef del Anthem of the Seas, asegura que los beneficios de trabajar en un crucero son más que los aspectos negativos./ Liseth Pérez
Alejandro Padilla, subchef del Anthem of the Seas, asegura que los beneficios de trabajar en un crucero son más que los aspectos negativos./ Liseth Pérez

 

“Los contratos varían, pero normalmente es de seis meses y algunos lo extienden hasta ocho, pero no se puede más por las leyes marítimas. No puedes trabajar tanto”, explica Randal Marín, otro de los más de 1,500 empleados del Anthem.

El costarricense, quien se desempeña como asistente ejecutivo de mantenimiento, destaca que el trabajo a bordo de un barco es ideal para las personas que como él, disfrutan del viajar.

“Yo nunca pensé ir hasta China, conocer el Medio Oriente, India. Es una oportunidad que tienes como tripulante de un crucero”, agregando que las ventajas económicas también son grandes. “Ahorras mucho dinero, no tienes gastos, esa fue una de las razones por las que vine a bordo”.

 

El costarricense Randal Marín dice que para quienes como él tienen "pasión por viajar", el trabajo a bordo es ideal./Liseth Pérez
El costarricense Randal Marín dice que para quienes como él tienen “pasión por viajar”, el trabajo a bordo es ideal./Liseth Pérez

 

Dependiendo del rango, los tripulantes viven en camarotes individuales o compartidos, que se incluye en el paquete de beneficios del empleado, al igual que la alimentación diaria.

Sólos o acompañados

A diferencia de Marín, quien tiene a su pareja en Inglaterra, una excompañera de barco, y a Padilla, quien se encuentra soltero, Roxana Oros comparte su camarote y sus muchos meses sobre el mar con su esposo, ya que ambos son gerentes de restaurantes del Anthem of the Seas.

“Empecé con Royal Caribbean porque tuve la oportunidad de trabajar junto a  mi marido”, explica la rumana de 30 años. “Hay muchas parejas que trabajan para la compañía”.

Oros explica que cuando están trabajando en Europa, pueden organizarse para ver a sus familiares en algún puerto. Dependiendo del tiempo y tipo de empleo, la empresa permite además que las familias suban a bordo por algunos días.

Roxana Oros comparte su camarote y vida en el Anthem junto a su esposo. "Hay muchas parejas que trabajan para la compañía"./Liseth Pérez/ED.
Roxana Oros comparte su camarote y vida en el Anthem junto a su esposo. “Hay muchas parejas que trabajan para la compañía”./Liseth Pérez/ED.

Sin embargo el tiempo sin compartir con sus seres queridos puede ser mucho. Marín ve a su novia de dos años, quien vive en Inglaterra, cada cuatro meses.

“Si hay el sentimiento y las ganas de mantener la relación, se puede”, asegura, pero admite que quiere tener dos hijos más (tiene uno de 15 que vive en Texas), por lo que su vida a bordo del barco quizás tenga que cambiar pronto.

Sus futuros hijos son también la causa por la que Roxaana cambiaría de empleo. “Tenemos la energía para trabajar aquí, quizás otros dos o tres años. Cuando tenga familia dejaré el barco”.

Para el más joven de todos, Alejandro Padilla, su familia por ahora son sus compañeros, “nos vemos todos los días, comemos juntos, es muy importante que mantengamos ese tipo de relación”, y en sus planes está seguir aprendiendo y creciendo en el mar.

“Mi trabajo es una escuela, aprendo de todos los demás chefs, lo seguiré haciendo hasta que llegue a lo más alto que pueda llegar, hasta ser director culinario”, dice.

FotoCruceroRecuadro

El Quantum of the Seas parte de NJ

Quantum of the Seas, el más nuevo y moderno de los barcos de Royal Caribbean acaba de inaugurar una ruta que partirá desde Cape Liberty, en Nueva Jersey, y navegará por varios destinos en el Caribe, Bermudas y las Bahamas. El innovador crucero ofrece una gran variedad de atracciones, como el RipCord by iFLY, un simulador de paracaidismo;   el SeaPlex,  un espacio dedicado a actividades como los autos chocones, una pista de patinaje y una escuela de circo ; la cápsula North Star, que se eleva a varios pies de altura;  y  el Bionic Bar, donde la coctelería se fusiona con la tecnología, entre muchas otras.

La embarcación, con capacidad para 4,180 pasajeros, tiene además el Teatro Real, donde se presentan shows como “We Will Rock You” y “The Gift”, y una sala de conciertos, el Music Hall, con shows musicales en vivo todas la noche. La oferta de restaurantes es también muy variada, con una selección de 18 locales con diferentes especialidades, incluyendo “Jamie”, del reconocido chef  Jamie Oliver. Para itinerarios y precios, puede visitar  www.RoyalCaribbean.com/AnthemoftheSeas.