Editorial: Optimismo en el combate al sida

Es una buena señal la reducción en el nivel de mortandad y contagio de los portadores del VIH gracias a los antivirales
Editorial: Optimismo en el combate al sida

En este Día Mundial de Sida las perspectivas son más positivas en cuanto a la reducción en el contagio del virus VIH y a las muertes ligadas al mal. Un análisis de la Organización Mundial de la Salud indica que desde el 2004, año pico de la epidemia, la cantidad de muertes se ha reducido en 42%, salvándose cerca de 7.8 millones de vidas en los últimos 15 años, mientras  que la cifra de infecciones cayó en 35% en el mismo periodo. Este es el resultado en gran parte de una agresiva política del ex presidente George W. Bush para combatir la enfermedad en África.

Precisamente en ese continente se ha registrado la gran reducción de mortalidad gracias a que hoy hay más de 11 millones de personas que están recibiendo tratamientos antivirales, que combaten la debilidad del organismo que permite infecciones secundarias y reduce el riesgo  de transmisión. La cifra de personas que recibía el tratamiento era de 11,000 en el 2000 y menos de 50,000 en el 2003.

En ese año la administración Bush lanzó el Plan de Emergencia Presidencial para Aliviar el Sida (PEPFAR) que estaba orientado para diseminar en África el uso de los tratamientos antivirales, pese a la oposición de entonces. Los críticos decían que la región carecía de la estructura necesaria para un tratamiento complejo como este que requiere tomar medicinas en horarios precisos.

La Casa Blanca estuvo en lo correcto, y hoy el PEPFAR es una pieza clave en la reducción del sida a nivel mundial. Este es un ejemplo de los logros humanitarios que se pueden obtener cuando la causa es buena, hay voluntad política y se destinan recursos.

Lástima que en el frente interno, los tratamientos antivirales no lleguen ni a la mitad de los latinos con VIH en Estados Unidos. Solo el 44% de los más de 202 mil hispanos portadores del virus tiene acceso a esta medicina. Todavía prevalecen serios problemas como el estigma dentro de la comunidad que lleva demorar la pruebas de detección, complicando las posibilidades de un tratamiento temprano. Falta mucho por hacer.  

La meta de las Naciones Unidas, en su Agenda Sostenible, es eliminar el nivel epidémico del sida para el 2030. El plan es ambicioso, pero el que se esté reduciendo los niveles de mortandad y contagio en sitios como en África, permite ser optimistas.