Luis Marquez pasó de indocumentado a ser alcalde de Downey

A punto de dejar el cargo este inmigrante mexicano se siente orgulloso de que esta ciudad tenga estabilidad financiera

Luis Márquez dejará de ser alcalde de Downey este martes pero asegura que se va orgulloso porque deja una ciudad estable en las finanzas. Además porque se le cumplió el sueño que tuvo cuando era un niño inmigrante indocumentado que se vino de México a los 4 años: vivir en Downey, el Beverly Hill latino, como le llaman a esta ciudad localizada al sureste del condado de Los Ángeles.

El otro sueño de ser concejal y alcalde llegó más tarde cuando logró entrar a la universidad.

“Yo crecí en el sur de Los Ángeles, en un barrio con mucha violencia. Mis padres trabajaron siempre como obreros, ya se retiraron pero todavía viven ahí”, dice.

En una entrevista con La Opinión revela por qué su sueño era vivir en Downey.

“Es que tenía primos y familia que vivían aquí y yo venía para acá y me gustaba  mucho por sus calles muy limpias. Así que cuando me gradué de la Universidad Estatal de California en Northridge y empecé a trabajar,  decidí que quería comprarme una casa en Downey y venir aquí con mi familia”, observa.

Para que eso ocurriera, tuvo que pasar por mucho. Márquez nació en Villanueva, Zacatecas. Sus padres emigraron al sur de Los Ángeles, y ahí en medio del fuego cruzado de pandillas, lo criaron a él y sus cuatro hermanos.

“Mis padres siempre estaban en el trabajo, nosotros íbamos y veníamos solos a la escuela. Yo tenía bien claro que quería estudiar y practicaba mucho deporte. Los pandilleros entendían eso y me respetaban. Pero muchos de mis amigos murieron en las pandillas, algunos están en la cárcel”, señala.

El alcalde de Downey satisfecho porque deja una ciudad estable en las finanzas pero dice que necesitan reforzar la seguridad y mejorar la calidad de vida. (Araceli Martinez/La Opinión).
El alcalde de Downey satisfecho porque deja una ciudad estable en las finanzas pero dice que necesitan reforzar la seguridad y mejorar la calidad de vida. (Araceli Martinez).

Lo que más le dolía de ser indocumentado era saber que tendría muchas limitaciones para ir a la universidad como su hermana mayor los había tenido. Pero al hacerse residente a los 17 años gracias a la Amnistía del entonces presidente de EEUU, Ronald Reagan, su mayor razón para estar feliz era que iba a poder ir a la universidad.

Fue en Cal State Northridge cuando a Márquez de 43 años le empezó a gustar la política, y a participar en los movimientos sociales. Al graduarse se fue a trabajar por unos años a NALEO. “Ese trabajo fue determinante. Me relacioné mucho. Al estar ahí me hice ciudadano cuando ya tenía 27 años, y me dio un orgullo grande poder votar porque yo promovía campañas por el voto”, comenta.

De ahí se fue a trabajar como manejador de las campañas de Héctor de la Torre para la Asamblea y a la Alan Lowenthal para el Senado de California, recuerda.

Quiso tener un papel más activo y se hizo concejal de Downey hace siete años. Fue el primer concejal de origen mexicano. Durante 2015 ha sido el alcalde, ya que los concejales en esta ciudad se rotan el cargo. Aún le queda un año como concejal.

“Estoy contento porque en estos siete años, hemos logrado un ciudad avanzada que próspera. Tenemos un presupuesto balanceado de 115 mil millones de dólares sin déficit, una buena reserva de más de 30 millones de dólares”, dice.

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En Downey quieren construir más canchas de fútbol soccer para niños y jóvenes.

Beverly Hills latino

Añade que Downey tiene bien ganada la fama de ser el Beverly Hills latino porque la mayor parte de los latinos que triunfan en los negocios deciden establecerse en la ciudad.

“Aquí tenemos a los hermanos Ortiz, a los dueños de la salsa el Tapatío, la familia Galván de los mercados Amapola y otros grandes empresarios latinos. Con casas que cuestan de 400 mil dólares hasta los cinco millones de dólares”, indica.

Downey ha pasado de ser 70% anglosajona a 70% latina. “Hay mucho inmigrante o descendiente de mexicano, y también muchos cubanos, suramericanos y centroamericanos”, observa.

Los retos son reforzar la seguridad pública sobre todo a raíz del asesinato del oficial de policía Ricardo Gálvez ocurrido en noviembre, y modernizar los parques y queremos construir más canchas de fútbol soccer. “Tenemos una ciudad con muchos niños y jóvenes a quienes les gusta mucho el fútbol”, dice.