Inmigrantes viven tragedia al cruzar en panga hacia EEUU

Cuatro de los sobrevivientes de un fatal accidente entre una panga repleta de inmigrantes y una lancha de la Patrulla Fronteriza narran su versión de lo que ellos llaman 'una pesadilla'
Inmigrantes viven tragedia al cruzar en panga hacia EEUU
Cuatro de 19 sobrevivientes hablan de la tragedia que vivieron el día que su panga chocó con una lancha de la Patrulla Fronteriza. Una mujer perdió la vida. / Aurelia Ventura
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

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¡Párate! ¡párate! ¡nos vas a matar! gritaron aterrados a los coyotes varios inmigrantes indocumentados que iban a bordo de una panga en medio del mar. El reloj marcaba las 2:30 de la madrugada y una lancha de vigilancia de la Patrulla Fronteriza (CBP) encendió una luz potente y desde un altavoz se les ordenó que pararan.

Los coyotes ignoraron la orden y aumentaron la velocidad a la endeble lancha pesquera de 26 pies de largo.

El resultado fue fatal: una colisión entre la panga y la nave de las autoridades que dejó un muerto y cuatro heridos del grupo de 18.

La Opinión presenta una serie especial con los relatos y las historias de los sobrevivientes de una tragedia frente a las costas del Sur de California.

Los inmigrantes no podían creer que los hubieran descubierto, los coyotes acababan de decirles que faltaba media hora para llegar a San Diego. Llevaban ya casi siete horas de viaje en un mar embravecido.

Fue alrededor de las 6:00 de la tarde del jueves 18 de junio de este año cuando guiados por dos traficantes de personas se hicieron a la mar en Ensenada, México.

El fatal accidente ejemplifica el creciente uso de rutas marítimas para intentar cruzar la frontera entre México y Estados Unidos por California y que cada día gana mas terreno. Sin embargo, al igual que la constante vigilancia por tierra en las zonas fronterizas, las autoridades han redoblado esfuerzos para vigilar las costas cercanas a la frontera sur.

La Patrulla Fronteriza usa lanchas de alta velocidad como el Midnight Express para interceptar embarcaciones ilegales con droga o personas indocumentadas. /CBP Donna Burton
La Patrulla Fronteriza usa lanchas de alta velocidad como el Midnight Express para interceptar embarcaciones ilegales con droga o personas indocumentadas. (Donna Burton/CBP)

Todos eran mexicanos: Jacobo Castellanos, Domingo Sánchez, Ramón Rojo, Cristián Román, Samuel de la Cruz, Oscar Sanchez, Alberto Marin, Luis Ayala, Diego Hernández, Edy Israel Ruiz Álvarez, Héctor López, Aldo Flores Villarreal, Luis Fernando López, Nabor Rojas y Raymundo Gracía. Dos hermanos que venían en el grupo no pudieron ser identificados. 

Además junto al grupo venía Graciela López Franco, quien fue transportada inconsciente en helicóptero a un hospital donde fue pronunciada muerta.

Apenas unas horas antes de subir a la panga se habían conocido. “Hicimos como una hermandad. Platicamos de nuestras metas por una vida mejor para nuestras familias”, cuenta Aldo Flores Villarreal, inmigrante de Puebla. “Veníamos con mucha fe. Todos contentos ”, agrega Héctor López de Jalisco.

“Yo fui el último en subir. Traía miedo”, reconoce Edy Israel Ruiz Álvarez también inmigrante de Jalisco.

Todos iban ‘con el Jesús en la boca’, relatan. Unos lloraban, otros rezaban calladamente, asegura Flores Villarreal. Él mismo no podía evitar las lágrimas.

Fue cuando ya navegaban por aguas más tranquilas que apareció la patrulla de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. “Las luces de San Diego ya se empezaban a ver a lo lejos”, dice Flores Villarreal.

Las ayutoridades tienen un grupo de tarea conjunta de vigilancia que incluye además de la Patrulla Fronteriza, a la Guardia Costera y otras entidades federales. /Aurelia Ventura
Las autoridades tienen un grupo de tarea conjunta de vigilancia que incluye además de la Patrulla Fronteriza, a la Guardia Costera y otras entidades federales. (Aurelia Ventura/La Opinión)

‘Nos pasaron por encima’

Después de que los oficiales de migración ordenaron que se pararan y no hubo respuesta, lanzaron luces de bengala para obligar a los polleros a detenerse. Luego vinieron los balazos al aire y además, aseguran, a la parte trasera de la lancha.

El corazón de los inmigrantes palpitaba aceleradamente, cuando de repente, coinciden en su relato, escucharon un ruido estremecedor.

Provenía del barco de la Patrulla Fronteriza que enfilaba hacia ellos a toda velocidad.

Por instinto alcanzaron a doblar el cuerpo y agacharon la cabeza cuando la lancha “nos pasó por encima, de lado, a mi me golpeó la espalda”, dice Héctor López. “Sentí la muerte y le pedí a Dios con más fuerza que nos cuidara“, sostiene.

Tras el impacto, la panga en la que iban comenzó a hundirse. Algunos salieron volando por el aire, otros se aventaron al agua. Por suerte traían chalecos salvavidas. Pero eso no impidió que el pánico se apoderara de ellos.

“Yo sabía nadar pero muchos no y cada vez que intentaba salir a flote, a manotazos me hundían. Hubo un momento en que sentí que me ahogaba. Al sumergirme en la profundidad del agua, me pareció ver a mi hijo Fernando, el más chico, que me sonreía. No sé cómo hice, pero saqué fuerzas y nadé hacia el barco de la Patrulla Fronteriza’, dice Aldo Flores.

“Vimos la muerte de cerca”, admite Héctor López. Algunos pensaban que no saldrían vivos cuando el barco de la Patrulla Fronteriza se les acercó y empezaron a subirse. “Fue como volver a nacer”, sostiene Aldo Flores. Pero la alegría de saberse vivos y a salvo, les duró unos segundos cuando se dieron cuenta que la única mujer en el grupo de 18 inmigrantes, Graciela López Franco no estaba entre ellos.

La panga donde viajaban 20 inmigrnates chocó contra un bote de la Patrulla Fronteriza cerca de Oceanside en junio de 2015. /Toma de pantalla KGTV
La panga donde viajaban 20 inmigrantes chocó contra un barco de alta velocidad de la Patrulla Fronteriza cerca de Encinitas en junio de 2015. (Captura/KGTV)

La versión de las autoridades: No se quisieron detener

Según reportó a la prensa al ocurrir la tragedia, Jackie Wasiluck, portavoz del CBP, sus agentes junto con los de la Agencia de Marina y Aire, descubrieron cerca de Encinitas, una ciudad a 22 millas al norte de San Diego, el bote cargado con 20 personas sospechosas de haber entrado ilegalmente al país.

Los agentes ordenaron a la tripulación detenerse y al no cumplir con la orden dispararon balazos de advertencia.

Después de eso, indicaron que la panga de los inmigrantes chocó con la de CBP, lo que causó que se hundiera. Aseguran que mientras rescataban del agua a los 20 inmigrantes, trataron de resucitar a Graciela López Franco, cuando la encontraron inconsciente, pero los esfuerzos no fueron suficientes para salvarle la vida.

Cuatro de los 17 inmigrantes salieron lesionados y fueron llevados también a un hospital pero tan pronto fueron atendidos, los pusieron en custodia junto con el resto del grupo.

Los dos coyotes José Piña y Salvador Sánchez, operadores de la nave recibieron cargos federales por tráfico humano. A principios de noviembre fueron encontrados culpables.

Ruta aproximada que recorrieron los inmigrantes desde Ensenada, México hasta las costas cercanas a Encinitas, California. (Google Maps)

Viven de la esperanza

El grupo de inmigrantes que logró permanecer en el país como testigos protegidos explora todas las opciones legales para obtener algún beneficio luego de la tragedia junto al abogado de Inmigración Alex Gálvez.

No descartan presentar una demanda colectiva por daños contra las autoridades federales y esperan obtener una Visa U o el asilo político, según dijo el abogado Gálvez.

La Visa U se otorga a víctimas de crímenes (y a sus familiares inmediatos) que han sufrido un abuso físico o mental y que además están dispuestos a asistir a las agencias del orden público en la investigación y presentación de cargos de una actividad criminal.

* Primero de una serie especial de cuatro entregas.