El deshielo sólo se refleja en el sector turismo

A un año del acuerdo enter EEUU y Cuba pocos sienten los efectos de la apertura

La Habana

El deshielo entre Cuba y EEUU ha supuesto grandes avances en el plano diplomático, si bien no acaban de reflejarse en el día a día de los cubanos, excepto para los que viven del turismo, el sector más beneficiado con la nueva era de relaciones y la apertura internacional de la isla caribeña.

A punto de cumplirse mañana jueves un año desde que los presidentes Barack Obama y Raúl Castro sorprendieron al mundo con el anuncio del restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, muchos cubanos de a pie valoran positivamente ese histórico proceso pero coinciden en que no se ha traducido en mejoras directas en sus vidas.

“En mi vida no ha cambiado nada, ni en la mía, ni en la de nadie. Aquí no se nota ningún proceso, ni nada diferente”, señaló Karina, una psicóloga de 37 años que lamenta que para muchos jóvenes la “única salida es marcharse”, por la falta de opciones laborales para los profesionales y los bajos salarios, algo que a su juicio sólo se solucionará si “Cuba se abre de una vez por todas”.

“Muchos se van por problemas económicos. Mi hija se fue hace cinco años para buscar una vida mejor”, explica Mariola, una ama de casa de 52 años que no nota por el momento “ningún cambio” dentro de Cuba y tampoco confía en que se vayan a dar pronto.

El primer aniversario del 17-D llegará en medio de la crisis de los miles de cubanos de varados en la frontera de Costa Rica con Nicaragua, un fenómeno que se explica por el deseo de emigrar ante las dificultades para salir adelante en la isla y también por el temor de que EEUU revoque su Ley de Ajuste y se acaben los beneficios migratorios que ese país otorga a los habitantes del país caribeño.

Desde octubre de 2014 y hasta el pasado mes de septiembre, más de 43.000 cubanos han emigrado a EE.UU., según datos de la Oficina de Aduanas y Protección de Frontera del país norteamericano.

Entre los que se quedan en la isla, quienes sí han notado los efectos del deshielo son los que viven del turismo, especialmente los “cuentapropistas” (trabajadores autónomos y pequeños empresarios) que regentan restaurantes y cafeterías, alquilan habitaciones e incluso pequeños hostales privados o quienes tienen taxis privados.

Cuba ha vivido en los últimos doce meses un “boom” de visitantes que le va a permitir superar el récord anual de tres millones de turistas extranjeros, incluidos norteamericanos ansiosos de conocer la que durante décadas ha sido para ellos “la isla prohibida”.

Todavía no pueden viajar como turistas a Cuba pero la flexibilización para visitar la isla decretada por Barack Obama ha provocado un aumento superior al 50 por ciento en la llegada de estadounidenses, que sumaron 100,000 en los primeros nueve meses del año.

“Ha habido un incremento sustancial en la cantidad de personas que estamos recibiendo cada día, no solo de EE.UU. Todo el mundo está muy motivado por venir a Cuba“, declaró a Efe Enrique Núñez, el propietario de “La Guarida”, uno de los restaurantes privados más emblemáticos de La Habana.

Núñez admite que el deshielo con EE.UU. todavía no ha repercutido directamente en el ciudadano de a pie pero el incremento del turismo sí comienza a influir en muchas esferas de la sociedad.

“Las capacidades hoteleras están a tope, en la ciudad se ve un auge constructivo, se ha generado un efecto motivador para que las personas arreglen sus casas o para desarrollar negocios de alquiler de habitaciones, restaurantes… El ciudadano de a pie de alguna manera se verá beneficiado gradualmente con este desarrollo”, señaló.

Más negocios
En el caso de Marta, dueña de un pequeño hostal para turistas en La Habana Vieja, su negocio ha estado este año “más tiempo lleno que vacío”, y está “muy contenta y esperanzada de que las cosas mejoren aún más” ante la reconciliación con EEUU.