Trump en México

Llama la atención el grado de desconocimiento que existe de la política estadounidense

Hay mexicanos apasionados por la elección en Estados Unidos, atraídos por la ultraderecha de ese país.

Llaman en las redes sociales a parar a Hillary, absurdamente mencionan a Mónica Lewinsky, como si Hillary la hubiera introducido a la sala oral, perdón oval.

Caen bajo el influjo de Donald Trump, que arrancó su campaña con la filosofía de México Sí, Mexicanos No. Hace tanto de eso, que olvidaron que quiere un muro gigantesco pagado por México.

Ante la diatriba anti musulmana, no se dan cuenta que cada bravata racista y xenófoba del hijo de inmigrantes, remueve las pasiones de los que odian.

Algunos se inclinan más a la derecha, con el Tea Party, fanáticos cuya misión es destruir lo que hace el primer presidente afroamericano; el negro es un color que les repatea el alma, especialmente si es la piel de una persona.

Brincan con facilidad contra la izquierda y culpan a López Obrador de la guerra que generó más de 150,000 muertos, esta fue declarada y conducida por la derecha.

Una frase me atrapó: la izquierda está destruyendo al planeta. En París los países gobernados por la izquierda (a menos que China lo sea) aceptaron una agenda agresiva. Brasil quiere que se compartan responsabilidades y gastos, que los países desarrollados compartan el gasto de mantener el Amazonas como pulmón mundial, ellos arrasaron con los bosques en Europa.

Para México la victoria de Trump no implica mucho.

El gobierno de derecha privatiza a una velocidad inesperada. Desde petróleo hasta fondos de pensiones. Todo está sobre la mesa de las oligarquías del mundo, y los políticos que hoy privatizan, como Zedillo, mañana serán empleados de las empresas beneficiadas.

Trump seguirá la política deportadora de Obama. Hace mucho superó los dos millones y le falta un buen trecho por recorrer.

La entrada al TPP (del que oficialmente no se sabe nada) seguirá profundizando las debilidades estructurales neoliberales.

Trump podrá aprovechar para cobrar su fracaso para apoderarse de una parte de la costa de Baja California.

Llama la atención el desconocimiento de la política estadounidense. Le pregunté a uno cuánto invertirá, respondió que nada, pero mencionó a un par de millonarios. Ellos esperan la instrucción de la enfebrecida derecha mexicana que le gustaría  un presidente con perfil fascistoide y que tomara a México como una colonia, un poco más de lo que ya permitió la derecha mexicana en el poder.

Trump, Cruz y otros, han polarizado tanto la discusión que hay una gran distancia con los demócratas, con que estos cierren la boca cerrada, el discurso furibundo republicanos hará lo propio.

De Hillary mencionan el escándalo de los correos electrónicos que ha muerto legalmente y sobre su manejo de la tragedia en Bengazi. Repiten a Fox news.

De Bernie Sanders ni hablar, la derecha no entiende qué es el socialismo.