Masacre en San Bernardino: “Necesitamos continuar”

Hoy reabre el Centro Regional Inland bajo fuertes medidas de seguridad
Masacre en San Bernardino: “Necesitamos continuar”
Frente al IRC un letrero declara la solidaridad que comparte la comunidad de San Bernardino con las víctimas de la masacre.
Foto: Isaías Alvarado / La Opinión

Bajo un cielo gris y con fuertes medidas de seguridad, esta mañana cientos de empleados regresaron al Centro Regional Inland de San Bernardino (IRC), escenario de la matanza de 14 personas el pasado 2 de diciembre, el peor ataque terrorista en este país desde 2001.

“Necesitamos continuar”, dijo Lavinia Johnson, directora ejecutiva del IRC, antes de la reapertura del complejo, que esta semana no atenderá a sus más de 30 mil clientes. Sólo se harán labores de oficina.

“Como se pueden imaginar ha sido un período muy difícil para todos y estamos agradecidos de poder regresar”, comentó con voz pausada Johnson, quien estuvo presente durante el atentado.

Reabre el IRC con fuertes medidas de seguridad
Reabre el IRC con fuertes medidas de seguridad. (Isaías Alvarado/La Opinión)

El 2 de diciembre, Syed Farook y su esposa Tashfeen Malik, presuntos simpatizantes del Estado Islámico, ingresaron a la sala de conferencias del IRC, donde se realizaba un banquete navideño, y atacaron con rifles de asalto a empleados del Departamento de Salud Pública del condado de San Bernardino.

El saldo: 14 fallecidos y 21 heridos. La pareja murió tras el ataque, en un tiroteo con policías.

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De los más de 600 empleados del Centro Regional Inland, sólo las víctimas y algunos en vacaciones o con permiso administrativo no volvieron este lunes a sus labores, según directivos.

El complejo, ahora resguardado por una valla metálica, guardias privados y policías, sólo abrió dos de sus tres edificios. El identificado con el número 3, donde ocurrió el atentado, seguirá cerrado y no se descarta que ahí se edifique un monumento para honrar a los fallecidos.

“Es un día muy importante para nosotros porque históricamente siempre hemos trabajado en nuestras oficinas. Apenas estamos preparando el proceso de sanación y eso es muy necesario para nosotros”, dijo Johnson, quien mencionó que ofrecen consejería a los trabajadores afectados por la tragedia.

“Todo adentro está tal cual lo dejaron cuando salieron. Nada cambió”, afirmó la directora.

Lavinia Johnson frente al Centro Regional Inland de San Bernardino
Lavinia Johnson frente al Centro Regional Inland de San Bernardino. (Isaías Alvarado/La Opinión)

Desde el ataque, el centro regional -uno de los más grandes de California- permaneció cerrado y su exterior se convirtió en un altar con flores, velas y mensajes. Pero jamás dejó de operar. Muchos empleados trabajaron desde sus casas usando tabletas electrónicas.

Don Meza, director de servicios para adultos del IRC, contó que seguir trabajando le ha permitido superar el trauma. “Fue algo muy fuerte ese día”, relató quien se encontraba en la parte norte del complejo cuando ocurrió la masacre. Dice que él sólo escuchó las alarmas.

De las 14 víctimas, Meza recuerda a Larry Kaufman, quien trabajaba en la cafetería del centro. “Era muy buena persona, muy atento con nosotros. Nos hacía nuestros cafecitos en la mañana, muy sabrosos. Todos lo vamos a extrañar”, comentó.

Un policía en moto conversa con guardias privados afuera del Centro Regional Inland de San Bernardino
Un policía en moto conversa con guardias privados afuera del Centro Regional Inland de San Bernardino. (Isaías Alvarado/La Opinión)

Meza, quien ha laborado en el IRC desde hace 25 años, mencionó que sus compañeros y él se sentían “orgullosos” de regresar a su centro de trabajo.

“Estamos listos para continuar”, expresó.

En una de las entradas del centro se colocaron voluntarios de una de las iglesias que apoyó a las familias de las víctimas. Ahí estaba Marie Cabrera, quien visitó a los deudos de las latinas que perdieron la vida en el ataque, Yvette Velasco y Aurora Godoy.

“Creo que para algunas personas hoy empieza un nuevo capítulo y para otras es muy difícil porque recordarán las imágenes”, dijo Cabrera.

Guardias privados resguardan el IRC
Guardias privados resguardan el IRC. (Isaías Alvarado/La Opinión)

También algunos clientes del IRC se solidarizaron con las víctimas. Leo Díaz, cuya esposa autista recibe servicios en el centro, dijo que seguía afectado por la masacre. “Conozco a mucha gente que ahora está lidiando con la pérdida de uno de los 14 y espero que sean fuertes”, señaló.

Directivos indicaron que las medidas de seguridad en el IRC continuarán de manera indefinida.

“Queremos garantizar que nuestro personal esté a salvo mientras trabaja en la oficina”, dijo Johnson.