Una escuela de “introducción a México” para dreamers

Una treintena de estudiantes de colegios comunitarios de California recibe lecciones sobre su país de origen

México – “Yo les pregunto a ustedes: cuando los inscribieron en la escuela en Estados Unidos, ¿qué documentos les pidieron”, cuestiona Gretchen Kuhner, directora del Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi) y oradora invitada en el centro de estudios Cetlalic, ubicado en Cuernavaca, a 90 kilómetros de la Ciudad de México.

Aquí se encuentran en este momento 31 estudiantes de 18 colegios comunitarios y universidades de California. Uno de ellos levanta la mano, “vacunas”, dice. “Acta de Nacimiento”, agrega otra chica. “Comprobante de domicilio”, detalla otra. “Nada más”.

-¿Verdad que no les pidieron apostilla (firma y sello de la secretaría del estado que emitió losdocumentos) ni acta de nacimiento traducida por un perito traductor? Pues aquí todavía  exige en las universidades y en las primarias hasta junio pasado… y eso ha generado que muchos niños y jóvenes que regresan de Estados Unidos no puedan seguir sus estudios.

Lizette Islas, una estudiante de bioquímica y psicología en California State Universite Fullerton, se revuelve en la butaca, cruza la pierna y su pie de derecho se mueve de arriba abajo, nervioso.

México no tiene la cultura de la migración– continúa Khuner. Los funcionarios no tienen ni la perspectiva, ni la capacidad ni el conocimiento de la migración.

Islas hace una mueca de disgusto, mueve más rápido su pie derecho. “Es que estoy en shock”, dice al final de la conferencia. “¿Cómo es posible que todo esto pase en México, que algunos funcionarios del registró civil pidan 10,000 pesos para dar una acta de nacimiento? ¿Cómo es posible que no se pueda confiar en el gobierno, entonces en quién vamos a confiar?

La joven abre más los ojos,  traga saliva: “México es tan diferente a Estados Unidos, donde todos los sistemas funcionan; aquí, el otro día que fui a Tepic (Nayarit) a conocer a mis tíos, y uno de ellos es médico y se salió del hospital para verme aunque estaba de guardia y cuando le pregunté por qué dejaba a los pasantes a cargo, qué tal si llegaba alguien grave, él dijo. ¡No te preocupes, ni el quirófano sirve!”.

Son las 10:30 de la mañana y los 31 jóvenes dreamers que vinieron a México con el permiso de los programas Acción Diferida para los Llegados a la Infancia (DACA) y el Advance Parole (que permite la salida por razones académicas) ya recibieron lecciones y lecciones sobre su país de origen de las que sólo habían escuchado de lejos.

Una cátedra para dreamers en Cuernavaca.
Una cátedra para dreamers en Cuernavaca.

“Hoy queremos transmitir a los dreamers que en la tierra de sus raíces hay mucha riqueza, valores, pero que no es perfecto y que ellos pueden contribuir para hacerlo mejor”, precisa Jorge Torres, director de Cetlalic, la institución anfitriona del programa.

El Programa de Estudios California México para Dreamers en el Extranjero ha traído a dos grupos de dreamers desde junio pasado. Es empujado por la Universidad Estatal de California Long Beach con apoyo de la fundación binacional Juntos Podemos y el Instituto de Mexicanos en el Exterior.

El itinerario arranca con una visita individual de los jóvenes a sus pueblos y ciudades de origen, de donde salieron de la mano de sus padres  hace 10, 20, 25 años y donde reciben sus primeras clases sobre México en la vida real, conviviendo con sus tíos, primos, abuelos que viven aquí.

“Reconocer la pobreza en que vive mi familia en México fue muy duro”, dijo Valeria García, una joven dreamer que dirige el Programa para Estudiantes Indocumentados en UCLA.

La visita dura 24 días en total. Esta concluirá el próximo11 de enero, después de recibir dos semanas de cátedras y ponencias sobre la burocracia mexicana, la política, los movimientos sociales, los estudios chicanos en México, el muralismo, el sistema educativo, el indigenismo y ¿por qué no? una que otra excursión.

El programa quiere crecer

La visita de dremers a México con un permiso de salida y entrada legal a Estados Unidos les permitirá aspirar a su regularización migratoria sin salir de la Unión America. En este grupo hay siete casos que por su historia familiar podrían aplicar.

“Cuando se los llevaron sus padres entraron de manera indocumentada, pero ahora volverán legalmente, con los permisos de Advance Parole y DACA y eso les abre las puertas”, explica el profesor Armanado Vázquez, director del Centro de Estudios California México e impulsor del programa que planea expandirse a todos los dreamers del país.

“Ojalá podamos traer a miles, pero estamos un tanto limitados porque no sabemos cuando pueda durar DACA”.

Por ello buscan ampliar el programa más allá del sur de California, de las 17 universidades de California y la privada Universidad de La Verne que cuenta entre sus alumnos a 26 dreamers y envió a Daniel Loera, director de la Oficina de Servicios Multiculturales a explorar al respecto. “Queremos ver si podemos desarrollar un fondo de apoyo”, comenta Loera.