El lugar de la casa de las flores

La contemplación del diseño natural y las construcciones bajo un orden y energía celeste eran las condiciones para que los habitantes de Xochicalco llevaran una vida espiritual y práctica dentro de las costumbres.

Treinta y ocho kilómetros al suroeste de la Ciudad de Cuernavaca, entre Temixco y Miacatlán, Morelos, se halla éste lugar que nace de un ambiente místico general de su momento, y que habría de ser un gran centro ceremonial y de investigación consecutivo al abandono de la urbe deTeotihuacán, en el  declive de grandes culturas como Monte Albán, Palenque y Tikal.

Xochicalco contiene cerca de cien años de estudio donde se muestran deidades en común como la edificación de las Serpientes Emplumadas, que tuvo una presencia total en casi todas las culturas mesoamericanas en México. En la arquitectura y el arte del sitio figuran una fusión importante de elementos precolombinos de valor universal, a través de setecientas siete hectáreas se elevan pirámides y jardines que irrumpen nuestros conceptos de belleza, religión y organización, dando la idea de haber sido un punto de reunión “universitario” entre las poblaciones de aquella época.

Composición de la Ciudad: Calzadas, Plaza de la Estela de los dos Glifos, Gran Pirámide, Escalinatas y Pórticos, Plaza Principal, Pirámide de las Estelas, Estructuras, Pirámide Gemela, Pirámide de las Serpientes Emplumadas,Granero, Temazcal, Cisterna, Tlaxco ( Juego de la pelota Norte), Observatorio Astronómico, Rampa de los Animales y Patio Hundido. Cuenta con un Museo de Sitio que funciona bajo un sistema de captación de agua de lluvia, ventilación por rotación térmica e iluminación cien por ciento natural, por medio de domos cenitales.

La mentalidad prehispánica encontraba, en su mayoría, una conexión entre “los opuestos”y la extensión armónica de los mismos. Conscientes desde la relación entre los alimentos y el Cosmos, no había acto alguno que se deslindara de aquello que nos hace y conjunta. La vida en Xochicalco suponía un caminar por mundos visibles que acusaban con sonoridad propia toda una gama de posibilidades.