Editorial: Hay que cambiar las leyes sobre Cuba

La nueva relación entre la isla y Estados Unidos exige un marco legal distinto al actual

La apertura de relaciones entre Cuba y Estados Unidos cambia la dinámica que ha regido durante más de 50 años de tensiones. Todavía permanece el sistema político dictatorial de los hermanos Castro y tampoco existe la libertad de una sociedad abierta, sin embargo las cada vez más frecuentes visitas de cubanos a la isla marcan una gran diferencia con el pasado.

Por eso es necesario modificar el marco legal que desde la Guerra Fría rige la relación cubana estadounidense. Las leyes y reglamentaciones en las áreas de inmigración y comercio no corresponden a la realidad de hoy.

Esta incongruencia se ve en el nuevo éxodo cubano que tiene a miles de personas estacionadas en México y Centroamérica. La mayoría de ellos quiere aprovechar las generosas condiciones que les da Estados Unidos con las leyes del Ajuste Cubano y  la de “pies mojados, pies secos”, antes que cambien con la normalización. Es irónico que cientos de estos cubanos sin papeles ya hallan sido recibidos en nuestro país con los brazos abiertos, mientras que madres e hijos salvadoreños son deportados.

Las leyes que rigen para los cubanos, esas que dan rápidos beneficios sociales y una residencia después de un año y un día de estadía, fueron diseñadas para refugiados políticos. En este caso, el éxodo es de refugiados económicos como la mayoría de los inmigrantes que llegan a esta tierra. Los reportes de prensa han mostrado el abuso de este sistema de gente que se beneficia del estatus de perseguido político, pero viaja y vive temporalmente en Cuba. El congresista cubano americano, Carlos Curbelo, tiene un proyecto de ley, H.R.4247, precisamente para corregir estos abusos.

La ley Cuban Liberty and Democratic Solidarity de 1996 es otra medida que debe ser eliminada. La legislación, conocida como Helms-Burton, exige que antes de normalizarse las relaciones, Cuba debe pagar miles de millones de dólares, con intereses incluidos, a las empresas estadounidenses a la cuales la Revolución Cubana expropió bienes. Este es un tema que se discute en la actualidad entre Estados Unidos y Cuba, es un escollo que exige un borrón y cuenta nueva después de mas de cinco décadas.

La normalización en la relación de ambos países toma tiempo. Una manera de avanzar es desmantelando un marco legal que hoy es una reliquia de otro tiempo.