Kate: ¿la enemiga?

El gobierno trata de disminuir su déficit de credibilidad, atacando a dos actores que entrevistaron al criminal en sus narices

Surgen chistes sobre el trío Chapo, Sean Penn, Kate del Castillo.PGR descubrió que El Chapo y Kate pusieron una distribuidora de Coca Cola. El puso la coca y ella la cola.

Mientras el ingenio popular se solaza, el gobierno, como indica Penn, provoca poniendo en peligro sus vidas.

Frente al déficit en la investigación sobre las complicidades que facilitaron la fuga del penal, el gobierno arranca contra una actriz que hizo un llamado al narcotraficante para que vendiera amor  y no drogas; se quejan que se alegrara de la fuga, como millones de personas furiosas con un gobierno que no rinde buenas cuentas. Argumentos jocosos sobre la fuga no lo hacen a uno criminal.

A Kate se le presenta como prototipo del mal por puentear una entrevista. No lo hicieron con Scherer cuándo entrevistó a un narco. No es crimen entrevistar a un criminal. La entrevista da pistas sobre quién lavó dinero, que se dirigan en esa dirección.

Con sus mastines mediáticos revisan los negocios de Kate en Estados Unidos. En ese país es legal registrar negocios en estados con menos exigencias fiscales, lo distorsionan como si ella fuera a descarrilar la política fiscal de Obama. Ni siquiera saben si es dueña del negocio.

El Gobierno trata de disminuir su déficit de credibilidad, atacando a dos actores que entrevistaron al criminal en sus narices, se les complica que Penn sostiene que militares franquearon el paso al hijo de El Chapo. Embarrar a los otros no tira por tierra las malas y contradictorias explicaciones gubernamentales, como la invención de un operativo después de detenido el criminal. El suceso facilitó que saliera la competencia intergubernamental, que demuestra poco liderazgo.

El ejército es gran damnificado, no puede limpiar su imagen de gran violador de derechos humanos y ahora se rezaga en la lucha contra el crimen. Lo desplazó la Marina causando roces entre altos rangos. No entregan buenas cuentas en ningún tema. Se cierran ante los expertos que investigan Ayotzinapa quedando claro que ocultan lo que sabían que sucedió en Iguala.

El gobierno confunde al enemigo. Kate no es su enemiga y tiene el derecho democrático a simpatizar con alguien más.

Ni Kate ni Penn tienen culpa por la fuga de El Chapo. Tampoco la tienen de su detención.

El gobierno debe averiguar el manejo financiero de la droga, cuestionando:

A) Entrada de divisas disfrazada de remesas

B) Asociación de empresas con los 120,000 millones de dólares anuales del narco

C) Fortuna de policías, militares y políticos que han estado en contacto con el narco, por ejemplo, la diputada que al parecer estuvo con el criminal en diciembre

D) Finanzas de médicos y negocios que venden autos y tecnología a los criminales.

Ahí encontraran más que al escarnecer a una actriz.