Plan de EEUU para desalentar emigración ilegal con deportaciones cae en oídos sordos en Centroamérica

La inseguridad sigue tentando a miles a destino incierto

WASHINGTON.- Ni el aumento en el ritmo de detenciones y deportaciones ni las millonarias campañas publicitarias de EEUU sobre el peligroso camino hacia el Norte frenan la emigración ilegal de centroamericanos que afrontan a diario peligro mortal en la región, según un informe divulgado este jueves por el “American Immigration Council”.

El documento describe en sus 16 páginas el clima de inseguridad que arrecia en los países del “triángulo del Norte” y cómo la “agresiva estrategia de disuasión”,  puesta en marcha por la Administración Obama a raíz de la crisis humanitaria de 2014 en la frontera sur, no ha surtido el efecto deseado.

Esa estrategia se ha apoyado en tres elementos: una campaña de anuncios en Centroamérica para advertir de los peligrosos cruces ilegales en la frontera; un aumento en las detenciones de madres y niños que piden asilo, y el “Programa Frontera Sur” que el gobierno de México puso en marcha en julio de 2014.

El “mensaje” de esa controvertida estrategia para los centroamericanos es que el viaje hacia Estados Unidos no valía el sacrificio y era preferible quedarse en sus países de origen.

Pero, según el informe, que se apoya en una encuesta realizada en 2014 por el Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP, en inglés) de la Universidad de Vanderbilt, deja en claro que, puestos a escoger, la mayoría de los centroamericanos afectados por la violencia, preferían tomar el riesgo.

Es decir, se aventuran rumbo al Norte, con o sin la ayuda de “coyotes” con plena conciencia de los peligros de la emigración ilegal y de la creciente posibilidad de ser deportado desde la frontera sur, indicó el informe.

Aunque las campañas mediáticas de EEUU les hayan convencido o recordado lo peligroso y casi inútil que es emigrar “sin papeles”  eso no pareció impedir que los migrantes de Honduras, El Salvador y Guatemala de todas maneras decidieran abandonar su país o al menos pensar en esa opción, según el análisis.

Las encuestas realizadas sobre el terreno, en particular en Honduras y El Salvador, establecieron que la experiencia en carne propia con actos de violencia aceleraba la decisión de emigrar.

Esto sugiere que es poco probable que los esfuerzos de la Administración Obama frenen la emigración de víctimas de crímenes y, en todo caso, los que logran entrar ilegalmente en EEUU suelen tener “el perfil” de refugiados y no de simples “migrantes económicos”, dijo el informe.

Es que, al igual que han denunciado activistas de la comunidad inmigrante, la respuesta de la Administración Obama ha sido “desmesurada” y no se ajusta a la realidad de la galopante violencia en la región.

Aunque el índice de violencia en Honduras ha bajado a 66 por cada 100,000 habitantes, éste sigue siendo uno de los más altos del mundo para un país en tiempos de paz.

La violencia en Guatemala y El Salvador también acapara titulares a diario,  pese a las medidas que han emprendido los gobiernos para mitigarla.

El análisis fue divulgado en unos momentos en que arrecie el debate nacional sobre el futuro rumbo de la política migratoria en EEUU, y la comunidad inmigrante se mantiene en vilo por el dictamen que emita en junio el Tribunal Supremo sobre los alivios migratorios.