Preocupación en Carolina del Norte ante nuevas posibles redadas de La Migra

Las redadas han generado ausentismo escolar por el temor a los arrestos de jóvenes centroamericanos llevados a cabo en las últimas semanas
Preocupación en Carolina del Norte ante nuevas posibles redadas de La Migra
John Moore/Getty Images

Las organizaciones hispanas de Charlotte expresaron su preocupación por la aseveración del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) de que las capturas de jóvenes centroamericanos con órdenes de deportación continuarán en Carolina del Norte.

Ana Miriam Carpio, de la organización Unión Salvadoreña (UNISAL), lamentó que los responsables de ICE rechazaran la propuesta de la alcaldesa de Charlotte, Jennifer Roberts, de “suspender las redadas hasta el verano, cuando concluyan las clases”.

De esta forma se atajaría, el “ausentismo escolar” que se ha generado por el “temor a los arrestos” de jóvenes centroamericanos llevados a cabo en las últimas semanas.

Durante una reunión entre más de 200 líderes locales con directivos de ICE celebrada en la noche de este miércoles, Roberts pidió públicamente a los oficiales federales sacar temporalmente de las prioridades de deportación a los jóvenes centroamericanos.

Sin embargo, Robert Alfieri, director de la oficina de ICE en Charlotte, se mantuvo firme en su decisión de continuar con las redadas e insistió en que sus oficiales se limitan a cumplir con las órdenes que les imparten desde Washington.

Organizaciones de defensa de los inmigrantes de Carolina del Norte han denunciado el arresto de al menos diez jóvenes oriundos de El Salvador, Honduras y Guatemala en las ciudades de Charlotte, Raleigh, Durham, Cary, Thomasville y Greenville.

“De la reunión me quedó claro que los agentes de ICE están esperando que los muchachos de centroamérica, que llegaron en 2014 siendo ‘teenagers‘ (adolescentes) cumplan 18 años para detenerlos, y sacar la disculpa que ya son adultos”, dijo Rosalba Tlalolini, activista del Comité de Inmigración de Charlotte.

Estos arrestos han provocado intranquilidad en los vecindarios habitados por latinos en el estado y la reacción de los congresistas de Carolina del Norte, Alma Adams, G.K. Butterfield y David Price.

Butterfield expresó en un comunicado que aboga por una reforma “que dé prioridad a la deportación de criminales peligrosos y proteja a los miembros de nuestras comunidades que están en búsqueda del sueño americano”.

Durante el encuentro comunitario, los oficiales de ICE reiteraron que han seguido sus políticas de no hacer detenciones en zonas “sensibles”, como escuelas, hospitales e iglesias.

Para los activistas, una de las sorpresas desagradables de la reunión fue conocer que en Carolina del Norte actúan 90 agentes de ICE, que operan desde cuatro sedes ubicadas en diferentes ciudades del estado, un número mucho mayor del que esperaban.

La Corte de Inmigración de Charlotte, con jurisdicción en las dos Carolinas, ha dictado alrededor de 700 órdenes de deportación para centroamericanos que llegaron solos al país por la frontera con México siendo menores de edad y cerca de 1,800 para los casos de mujeres con niños.

“La mayoría de esas personas no tuvieron la representación legal adecuada, y los oficiales no ofrecieron ninguna solución para los casos de los detenidos, lo que hicieron fue relaciones públicas, sin reconocer ningún error”, dijo Héctor Vaca de la organización Action NC.

Viridiana Martínez, de la organización Alerta Migratoria NC, con sede en Durham solicitó que se pusiera en libertad a siete de los detenidos en el estado que la agrupación está ayudando y cuestionó que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) hubiera decidido enfocarse en la deportación de los jóvenes centroamericanos.

“Los quieren mandar de nuevo a sus países donde los espera la violencia de las pandillas y posiblemente la muerte”, dijo Martínez.