Un “enigma”, la balacera en concierto de Enigma Norteño

El tiroteo dejó cinco personas muertas en un bar de Sinaloa
Un “enigma”, la balacera en concierto de Enigma Norteño
Crimen en México
Foto: Archivo / Archivo

MÉXICO – Ernesto Barajas se subió al automóvil para darse a la “fuga” al poblado sinaloense La Cruz de Elota, donde tendría una presentación. Nada extraordinario para el vocalista de la banda afamada por componer canciones a los capos de su tierra, la misma que la semana pasada llevó sus conciertos a California (Chulavista, Cudahy, Modesto) y en San Reno, Nevada.

“Los esperamos esta noche, plebada!”, escribió el sábado desde su cuenta Facebook, donde también subió una filmación en la que se observa, a la luz del coche, los destartalados camellones camino a La Cruz de Elota.

Horas después, ya por la madrugada del domingo, no había júbilo ni orgullo en las redes sociales de ninguno de los miembros de la banda porque, a diferencia del orden en los eventos de Estados Unidos, en la Cruz de Elota el concierto terminó mal.

Igual cantaron “El Chapo Guzmán”, un corrido fanfarrón sobre la vida y fuga del narcotraficante del Altiplano, y “El Mayito Gordo”, sobre la vida libertina del hijo de Ismael Zambada, uno de los líderes del cártel de Sinaloa, pero los dos clásicos del grupo que en California activaron gargantas, en Sinaloa activaron gatillos, según reportaron los medios locales.

Al principio todo transcurría con normalidad en el Bar La Trova que se llenó de jóvenes dispuestos a pagar 300 pesos (alrededor de 18 dólares) para ver a la banda, beber alcohol y bailar apretado, cuerpo a cuerpo, tal y como se baila por la tierra de Enigma Norteño y El Chapo.

Nadie prestaba atención a que con el paso de las horas la discusión de un grupo de amigos se fue calentando en un rincón del antro hasta que se desenfundaron las armas. Testimonios recabados por el diario El Debate revelaron que eran AK47 (cuernos de chivo), R15 y 9 milímetros, como en una película o serie de televisión.

//platform.twitter.com/widgets.js

Y comenzó la muerte. Balas de aquí para allá. Los cuatro amigos que horas antes reían en la juerga y minutos antes discutían, se mataban entre sí, en medio de la asustada concurrencia y una impotente banda de narcocorridos que no hizo más que callar.

Hasta un policía federal –sobre quien se desconocen detalles- murió en la trifulca, el enésimo escándalo que involucra a Enigma Norteño en los últimos cuatro años en México, ninguno esclarecido, ninguno en la Unión Americana donde también llena plazas.

En 2012, el baterista de la agrupación José Baldenegro fue asesinado y su cuerpo tirado en un descampado; tres años después, en Baja California, hombres desconocidos tiraron balazos al aire mientras la banda tocaba en la Feria de Comondú.

Por esas fechas, en julio de 2015, Joaquín “El Chapo” Guzmán se había fugado del altiplano y en la prensa local criticó a Enigma Norteño por sus comentarios en Twitter, donde aparentemente lo festejaba.

Twitt de la banda Enigma Norteño