Vino de México en busca del sueño americano; ahora vive en las calles de LA

La población de 'homeless' se extiende por todo Los Ángeles. Muchos sufren de adicciones, tienen problemas mentales o padecen alguna discapacidad

Vino de México en busca del sueño americano; ahora vive en las calles de LA
Cada vez son más los latinos que acampan en las calles angelinas.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

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Lo primero que Guillermo Medina Chávez hace al levantarse es apurar un trago de una botella de vodka.

¿Qué haría usted si se quedara sin trabajo? ¿Qué haría si lo único que encuentra son empleos que no le permiten siquiera pagar un cuarto donde dormir?”, pregunta un indigente amigo de Medina Chávez que prefiere no dar su nombre. Ambos tienen meses viviendo en la acera de Sunset Place entre la calle Hoover y Wilshire Place. Un área que de la noche a la mañana se llenó de personas sin hogar, muchos de ellos latinos.

En los últimos dos o tres años el número de personas que viven en las calles se han disparado en las calles de la ciudad y el condado.

Segunda parte de una serie especial

Oficialmente el incremento entre 2013 y 2015 fue de 16% en el condado pero los que abogan por la población desamparada piensan que es mucho más. Muchos indigentes han salido del Skid Row, el barrio tradicional donde se han congregado por años en el centro de la ciudad, y se han ido a instalar sus carpas en lugares que antes jamás se hubiera imaginado que irían.

A pocos pasos del Ayuntamiento angelino, junto a imponentes rascacielos del centro de la ciudad se observan hileras de casas de campaña. Otros ante se han ido al Valle de San Fernando.

Medina Chávez de 58 años es el único que entre trago y trago se anima a medio hablar de su situación, rodeado de sus amigos indigentes.

Vine de la ciudad de México hace 28 años en busca del sueño americano. Allá tengo tres hijos. Trabajé en todo pero desde el año 2000 vivo en la calle”, cuenta. Hace como un año se instaló con su carpa en la acera de la Sunset Place.

Guillermo Medina Chavez dice que lo único que los desamparados necesitan es un empleo. (Aurelia Ventura/La Opinión).
Guillermo Medina Chavez dice que lo único que los desamparados necesitan es un empleo. (Aurelia Ventura/La Opinión)

Toda la cuadra alrededor, está invadida por desamparados muchos de ellos como Medina Chávez se han convertido en indigentes crónicos que son quienes llevan años sin hogar. La parte de la Sunset Place le corresponde a los desamparados latinos. El lado de la Hoover pertenece a los afroamericanos.

“Yo trabajé en el aeropuerto de México”, dice Medina Chávez sin poder especificar qué hacia exactamente. “Tengo lagunas mentales”, reconoce. Y acepta que le da vergüenza su situación.

Acepta que a diario se toma entre 6 y 7 botellas de vodka. Como las 11:00 de la mañana, tenía tres botellas de vodka de medio litro frente de él”.

“El alcohol es la única manera de aguantar esto”, dice uno de los amigos hispanos de Medina Chávez, un hombre de una mirada profundamente triste que ronda los 30 años y quien no quiso dar su nombre.

Cada vez son más los latinos que acampan en las calles angelinas.
Cada vez son más los latinos que acampan en las calles angelinas.

De acuerdo al conteo de 2015 de la Autoridad para los Servicios de los Desamparados de Los Ángeles (LAHSA), el 25% de las personas sin hogar en el condado tienen problemas de abuso de sustancias como el alcohol y drogas, mientras que el 30% padecen de una enfermedad mental. El 20% de ellos tiene algún tipo de discapacidad física.

La Opinión ha preparado una serie de notas que analizan el problema de la indigencia en Los Ángeles y su efecto en los latinos.

Mientras se protege del ardiente sol con una sombrilla,  Urquía Méndez asegura tener 28 años, mujer y tres hijos a quienes prefirió dejar porque no los puede mantener.

Si no la puedo ayudar, tampoco quiero ser una carga. Yo me voy al Home Depot a buscar trabajo pero apenas trabajamos dos días a la semana y de vez en cuando. Cuando tengo dinero me voy a dormir a un cuarto, y cuando no aquí vivo en la calle”, dice Urquía.

Tanto Medina Chávez como sus amigos sin hogar aseguran que lo único que quieren es trabajar. “Tenemos fuerzas. Sabemos hacer muchas cosas”, coinciden.

Se quedó sin hogar tras lesión

Al cruzar la calle de donde se encuentra el grupo de Medina Chávez, está René Guzmán un desamparado de 48 años de El Salvador quien asegura que lleva cuatro años que se lesionó al caer de un árbol y no puede trabajar.

Me lastimé los pies, la mano y tengo cuatro costillas lesionadas. Hace dos años ya no pude pagar la renta y me vine a la calle”, cuenta.

“Aquí la mayoría tienen problemas con las drogas. Otros por no tener papeles, no tienen empleo”, confía Guzmán a quien le gustaría encontrar un lugar para vivir que tuviera una renta a su alcance.

01/20/16 / LOS ANGELES/ Homeless Rene Guzman speaks to La Opinion at an encampment near Wilshire and Hoover in Los Angeles. A growing number of displaced people are spreading out from downtown Los Angeles in an effort to escape the violence of skid row. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)
Al inmigrante salvadoreño René Guzmán, su discapacidad física que le impide trabajar lo llevó a vivir a la calle.  (Aurelia Ventura/La Opinion)

Están por todos lados

  • 11,681 desamparados viven en la zona metro
  • 7,513 en el Sur de la ciudad
  • 5,216 en el Valle de San Fernando
  • 4,276 en el Oeste de la ciudad
  • 3,571 en el este
  • 3,091 en el Valle de San Gabriel
  • 3006 en el sur de la Bahía.