A muchos jornaleros de Los Ángeles no les alcanza ni para pagar un cuarto

Muchos no ganan lo suficiente para pagar una vivienda en California y buscan los refugios para tener un techo donde pasar la noche
A muchos jornaleros de Los Ángeles no les alcanza ni para pagar un cuarto
Ángel Trejo se encomienda al creador en la iglesia de la Mission Dolores para lograr un empleo que le permita tener un techo propio .
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

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A los jornaleros del Sur de California las cuentas no le salen para pagar por un techo propio.

Cada vez es más difícil que les alcance. Muchos de ellos terminan por dormir en cuartos hacinados, en la calle y si bien les va, en un albergue.

Saco a la semana entre 300 y 200 dólares. No es suficiente para pagar por un cuarto”, dice el hondureño José Reynaldo Galindo quien durmió por cuatro meses en el albergue del Proyecto Pastoral de la iglesia Mission Dolores.  “Ahora duermo en una bodega”, menciona.

Tercera parte de una serie especial

La historia de Galindo es solo una de cientos de inmigrantes que se ganan la vida pidiendo trabajo en las esquinas. Son personas sin hogar no por problemas de drogas o mentales, sino por la falta de un empleo formal y el alto costo de la vida en la región.

Galindo comenta que los empleadores ya no llegan como antes a los centros para jornaleros y eso ha hecho que el trabajo se haya hecho escaso. “Años atrás había más oportunidades”, externa.

Por eso para que le alcance, compra toda su despensa en las tiendas que venden artículos de 99 centavos.

01/26/16 / LOS ANGELES/Jose Reynaldo speaks to La Opinion about how he ended up being homeless and the services he received at Dolores Mission Church in Boyle Heights. Dolores Mission, a poor Catholic parish in Boyle Heights, has been the last-stop refuge for dozens of day laborers and homeless man with nowhere else to go. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)
José Reynaldo Galindo vive ahora en una estrecha bodega luego de haber dormido en las calles y recibido albergue en el Proyecto Pastoral de la iglesia Dolores Mission de Boyle Heights. (Aurelia Ventura/La Opinión)

Sin opciones

Juan Reyes de 62 años también gana como 300 dólares a la semana en las labores de pintura y limpieza.

 “Tengo como tres años que duermo en este albergue del Proyecto Pastoral. Uno se siente mal. Yo tenía mi taller de tornillos en México pero me divorcié. Mi mujer se fue con otro y me quise venir para acá para no cometer una tontería”, confía.

A diario se levanta a las 4: 45 de la mañana, desayuna en el albergue y se lanza a buscar trabajar. “Regreso a las 3 de la tarde. Nos dan cena a las 6:30 de la tarde”, comenta.

Lo que ganamos como jornaleros es para sobrevivir… Es duro pero eso no va a hacer que uno se tire a la ruina o al trago”- Juan Reyes, jornalero de 62 años

Duerme en una cama desplegable junto a una docena de hombres sin hogar en un cuarto que el Proyecto Guadalupe para Desamparados les ofrece en la iglesia Mission Dolores. Otros duermen en la propia parroquia.

Lo que ganamos como jornaleros es para sobrevivir. La vida es muy cara aquí en California. Es duro pero eso no va a hacer que uno se tire a la ruina o al trago”, dice. 

Los inmigrantes que llegan a dormir al albergue del Proyecto Pastoral son en su mayoría inmigrantes mexicanos, centroamericanos y sudamericanos sin documentos legales. 

Raquel Román, directora del proyecto para desamparados Guadalupe de la organización no lucrativa Proyecto Pastoral en la iglesia Dolores Mission explica que a las personas que trabajan pocos días y no les alcanza para pagar renta, les ofrecen cama, un lugar donde guardar sus pertenencias, desayuno, cena, y baño por un periodo de uno a tres meses.

“Al final de su estancia, se evalúa si han buscado trabajo, si han tratado de ir a la escuela y se determina si se les permite quedar más tiempo, o se les pide que vayan a otro albergue”, precisa.

01/26/16 / LOS ANGELES/Marco Cortez speaks to La Opinion about how he ended up being homeless and the services he receives at Dolores Mission Church in Boyle Heights. Dolores Mission, a poor Catholic parish in Boyle Heights, has been the last-stop refuge for dozens of day laborers and homeless man with nowhere else to go. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)
Después de haber sido costurero por muchos años, un accidente laboral dejó a Marco Cortez sin empleo fijo  para pagarse un techo propio. (Aurelia Ventura/La Opinión)

Un accidente lo dejó sin hogar

A pesar de no tener hogar, Marco Cortez, un inmigrante de la ciudad de México luce impecablemente limpio y bien vestido.

Yo soy costurero, especializado en la primera pieza para hacer miles. Pero tuve un accidente, me lastimé el brazo y me despidieron. Al ya no pagar la renta, me quedé en la calle”, cuenta.

Y confiesa que vivió cuatro meses en la calle.

“Estoy peleando mi despido y mientras conseguí un empleo en una fábrica. Son pocas horas, no puedo trabajar mucho por el brazo. Me gano sólo 200 dólares a la semana”, expone.

Hace dos meses y medio que Cortez vive en el albergue para hombres del Proyecto Pastoral.

Anímicamente uno se viene abajo porque te quedas en ceros cuando no tienes un techo. Pero espero obtener una indemnización este año”, dice el inmigrante de 45 años y padre de cinco hijos que viven en México.

En el albergue para hombres del Proyecto Guadalupe para los Desamparados, cada noche, dan techo a un promedio de 45 personas sin hogar con edades que van de 18 a 70 años.

“Muchos son inmigrantes sin papeles que vinieron en los años 70 y 80 y que de nuevo se han quedado sin un lugar donde vivir”, anota Román, la directora del Proyecto. 

01/26/16 / LOS ANGELES/ Dolores Mission, a poor Catholic parish in Boyle Heights, has been the last-stop refuge for dozens of day laborers and homeless man with nowhere else to go. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)
Muchos inmigrantes que en el pasado fueron indigentes de nuevo se han quedado sin techo y han obtenido refugio temporal en el albergue del Proyecto Pastoral de la iglesia Dolores Mission, (Aurelia Ventura/La Opinión)

Román considera que el principal problema por el que muchos jornaleros no pueden tener un hogar es que no hay suficientes viviendas en el condado de Los Ángeles. “Y las que hay, están muy caras”, indica.

A las personas que como Ángel Trejo tiene un pasado criminal encontrar un empleo se les dificulta todavía más. Como consecuencia, terminan por vivir en las vía pública. “He vivido cinco meses en la calle. Y ahora vine al Proyecto Guadalupe a ver si me dejar quedarme”, admite Trejo.

01/26/16 / LOS ANGELES/Angel Trejo (2/L) speaks to La Opinion about how he ended up being homeless and the services he receives at Dolores Mission Church in Boyle Heights. Dolores Mission, a poor Catholic parish in Boyle Heights, has been the last-stop refuge for dozens of day laborers and homeless man with nowhere else to go. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)
Ángel Trejo hace fila para obtener su cena en el Proyecto Pastoral de la iglesia Dolores Mission en Boyle Heights. (Aurelia Ventura/La Opinión)

Nacido en Los Ángeles, de madre mexicana y padre hondureño, hace oración en la iglesia de la Mission Dolores para obtener un empleo que recién solicitó. “Es es una compañía de limpieza de calles. Pagan 12 dólares la hora. Ahorita lo más que gano son 200 dólares a la semana, con eso no puedo pagar ni un cuarto ni guardar dinero”, expone Trejo de 46 años.

Después de haber estado bajo reglas y bajo rejas 12 años, vivir en la calle es fácil. Uno se acostumbra pero tengo que aprender a ser responsable, a ser un hombre. Antes no supe serlo”, dice optimista mientras enciende una vela en la iglesia Mission Dolores.