Mariscos sinaloenses en el sur de California

El dueño de cuatro restaurantes y dos franquicias comparte sus humildes comienzos
Mariscos sinaloenses en el sur de California
Los Penuelas , dueños de El Perihuete, comenzaron vendiendo mariscos desde una cubeta.

El 7 de febrero pasado, Paul Penuelas celebró los 15 años de su restaurante El Perihuete. El empresario que 27 años atrás dejó su natal Sinaloa para probar suerte en EEUU, jamás se imaginó que algún día sería el dueño de cuatro restaurantes y dos franquicias, en el sur de California.

“De niño, yo soñaba con ser médico”, confesó Penuelas, en entrevista con La Opinión. De joven comenzó a estudiar química. “Pero cuando miré cómo estaban muchos de los que estaban estudiando lo mismo, me pregunté, ¿para qué sigo? Mejor me voy para otro lado”, recordó bromeando.

La hermana de Penuelas había inmigrado años antes  a EEUU, y lo  invitó a probar fortuna en el país del norte. Fue la misma hermana, quien a través de unas amigas, lo introdujo a su actual esposa Dalia, también de Sinaloa,  y madre de sus tres hijos Paul, Melissa y Maleny, que hoy también trabajan en los restaurantes de la familia.

“Primero encontramos empleo como guardias de seguridad”, recordó el empresario mexicano. “Cuando uno llega a este país, muchas veces empieza trabajando en una fábrica, y si al tiempo logra estabilizarse, ya no sigue buscando”, reflexionó.

Pero este no fue el caso de Penuelas. “Un concuño nos dio la idea de ir a vender mariscos desde una cubeta, en un parque de Paramount. En un principio era muy difícil. Íbamos a trabajar con los niños y teníamos que cuidarnos todo el tiempo de que no nos dieran tickets. Gracias a Dios, nunca nos dieron uno”, compartió.

A los pocos años, la pareja logró abrir su primer restaurante en South Gate. “Era un lugar pequeño, de sólo cinco mesitas”, recordó. “Yo sabía de coctelería y un amigo me enseñó a cocinar”. Penuelas aún es quien está a cargo de preparar las comidas, no sólo en el restaurante, sino también en el hogar. “En mi casa, yo cocino, y mi esposa lava los platos y el tiradero que a veces dejo”, bromeó.

Restaurantes y franquicias

En sólo tres años, la pareja logró abrir su segundo restaurante, esta vez en Paramount, y luego un tercero en Lynwood. Recientemente el empresario vendió dos franquicias del mismo restaurante, una en Anaheim y otra en El Monte.

“Hicimos una sociedad. A las dos personas que tienen las franquicias les gustaba mucho la comida que preparábamos y también miraban que teníamos mucha clientela y me pidieron si podría ayudarles. Por eso decidimos darles una mano”, indicó.

Los tres hijos de Penuelas también heredaron la pasión por el negocio, y en la actualidad, manejan un cuarto restaurant, El Peri-Sushi, que se especializa en Sushi mexicano.

“Yo creo que les fue creciendo el amor por el negocio porque desde pequeños venían al parque con nosotros a vender mársicos, y cuando abrimos El Perihuete, llegaban de la escuela a hacer la tarea en el restaurante, mientras nosotros atendíamos a los clientes”, reflexionó.  Eso también explica que a la hora de elegir su propia carrera, su hijo Paul, haya elegido convertirse en chef.

“No es fácil tener personas a cargo, ya sea que se trate de la familia o de otros empleados”, opinó. “El detalle para trabajar bien con la familia es que durante las horas de trabajo, somos todos empleados por igual, sin importar la amistad o el parentesco. Hay que dejar la amistad afuera, para cuando terminamos de trabajar”, aconsejó.

¿Cómo le hizo?

Entre los consejos del empresario para quienes sueñan con abrir su propio restaurante es el no estar siempre pendiente de las ganancias. “En un principio hay que echarle muchas ganas. Nosotros nunca pedimos créditos y siempre volvíamos a invertir todo lo que ganábamos”, explicó.

“Hay que animarse y echarle ganas. Si es algo que realmente quieren hacer, no se detengan”, aconsejó.

Penuelas confesó que hubo tiempos difíciles. Especialmente durante los primeros años.

“Es que uno entra al negocio sin conocer. Por ejemplo, los requisitos para abrir el restaurante eran tantos que más de una vez pensé, ¿por qué mejor no me quedo como trabajador?”, recordó riendo. Penuelas también mencionó la Crisis económica de los años 2008- 2009, que afectó a la mayoría del país, y cómo lograron dar vuelta la situación a su favor.

“Al final, terminamos ganando”, admitió. “En esa época de crisis, nosotros decidimos mantener los precios bajos y terminamos jalando mucha clientela de otros restaurantes”.

Penuelas tiene muchos planes para el futuro, que incluyen abrir otros restaurantes y expandirse a Las Vegas. “Pero somos cautelosos, porque queremos hacer las cosas bien, sin endeudarnos con demasiado dinero”, advirtió. “Es importante seguir creciendo, pero también lo es estar bien estructurado. Para tomar este tipo de decisiones hay que organizarse y planear, antes de dar el gran paso”, agregó.