“Que Dios los perdone”: madre de hondureño linchado en Puebla

Pedro Alexander Regalado Paz, era parte de un grupo de siete hombres acusados por pobladores del municipio de Chapulco de intentar secuestrar a una familia
“Que Dios los perdone”: madre de hondureño linchado en Puebla
Los pobladores los quemaron vivos.

MÉXICO – Pedro Alexander Regalado Paz emigró cuando tenía 16 años desde su natal San Pedro Sula, Honduras, para huir de la violencia y con grandes planes de vivir en Estados Unidos pero se enamoró a su paso por México, el país que le dio la mejor vida con cuatro hijos y la peor muerte con un linchamiento de una turba enfurecida en el estado de Puebla.

Hace tiempo que los poblanos no se andan con tiento a la hora de hacer justicia por propia mano. En 2016 llevan dos asesinatos; Alexander, como lo llama su madre Estelina Paz en entrevista telefónica con este diario, es el segundo caso después del asesinato de Víctor N. un presunto asaltante atacado por 50 personas en el municipio de Acatlán de Osorio.

Regalado Paz, de 34 años, era parte de un grupo de siete hombres acusados por pobladores del municipio de Chapulco de intentar secuestrar a una familia y tener en zozobra a los vecinos por robo a casa habitación.

De todo esto se enteró Estelina por una llamada de su nuera, la mujer con quien Alexander nunca se casó por miedo a la deportación, pero con quien tenía una relación estable, cuatro hijos de 18, 16, 13 y 11 años hoy huérfanos de padre tras los hechos ocurridos el pasado 1 de marzo.

Aquel día, tres de los acusados alcanzaron a huir, dos fueron rescatados por la policía local y tres quedaron en manos de la turba que acordonó el lugar para evitar que pasaran la autoridad municipal mientras propinaban las tundas, palizas y uno que otro tiro de pistola hasta que llegó el ejército en apoyo a la policía local.

Para ese momento Alexander ya se desangraba  y murió camino al hospital de la ciudad de Tehuacán. ““Que Dios los perdone”, dice Estelina al teléfono mientras prepara una carta poder para que su nuera reciba el cuerpo al que dará cristiana sepultura… ¡En México!

“Nosotros queríamos repatriarlo, pero en el gobierno de Tegucigalpa nos dijeron que necesitamos 4,000 dólares y no tenemos ese dinero”, cuenta. “Mejor que se quede allá, allá le gustaba vivir y nosotros (la abuela y ella) vamos a ir sólo para despedirlo”.

La madre no sabe exactamente a qué se dedicaba el hijo para sobrevivir desde que se fue en 1998 de San Pedro Sula. Él nunca le quiso contar, ni siquiera en junio pasado cuando regresó a Honduras deportado después de estar en prisión acusado de asesinato. “No se comprobó que él haya matado al hombre pero cuando salió libre lo echaron del país y después de dos meses en San Pedro Alexander quiso regresarse, ¿cómo iba a saber que tendría esa muerte tan horrible?”.

En 2015,  Pueblo tuvo 29 incidentes de tumultos enardecidos que acusaron a 48 personas de intentos de robo, secuestros o violaciones; de ellas, 42 lograron salvar la vida porque las autoridades llegaron a tiempo, otros seis no tuvieron la misma suerte y fallecieron por golpes, patadas, manotazos, balazos y hasta quemaduras.

Ahí estuvieron los hermanos Rey David y José Abraham Copado, dos encuestadores oriundos de la capital mexicana, que al llamado de las redes sociales fueron víctimas de falsas acusaciones de secuestro y cayeron linchados ante las cámaras de video de teléfonos celulares.

Francisco Valdés, director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales considera que los linchamientos que ocurren en ese estado y en todo el país son producto de la ingobernabilidad y la desconfianza en las instituciones de justicia. “México es un país donde abunda la desconfianza y las autoridades no hacen nada para revertirla”.