El discurso une a Trump con Hitler

La verborragia de odio puede ser algo teatral o el inicio de un periodo de terror
El discurso une a Trump con Hitler
Foto: Twitter
El presentador de televisión Bill Maher ha hecho público un video de un discurso de Adolfo Hitler, traducido del alemán al inglés que aparentemente dice lo que sigue:
“Gracias, gracias. Nosotros vamos a hacer a Alemania grande otra vez. Se los puedo asegurar. Alemania ya no gana nunca más. No gana. Inglaterra, Francia y Los Estados Unidos se están riendo de nosotros. Los acuerdos a los que llegamos son terribles. El tratado de Versalles fue un acuerdo terrible. Los alemanes nos hemos convertido en gente estúpida. Nuestros líderes son realmente estúpidos. El presidente es un cadáver. Es un hombre con muy poca energía.  Alemania va a tener un ejército tan grande y tan poderoso que no vamos a tener que usarlo nunca. O tal vez lo usaremos un poco. Nosotros ya no conquistamos, nosotros ya no anexamos territorios. Cuando yo sea presidente nosotros vamos a anexar territorios otra vez. Vamos a anexar tantos territorios que ustedes se van a sentir enfermos de tanto que anexaremos. Yo amo a los judios, nadie ama a los judios más que yo. Pero o tenemos una patria, o no la tenemos. Nosotros vamos a construir campamentos y vamos a hacer pagar a los judios por ellos. Cuando yo acabe con ellos, les aseguro que ellos van a decir Feliz Navidad”.
Si usted amable lector, en este punto no ha entrado en pánico, admiro su valor.
Con alguna frequencia se ha intentado comparar a Trump con Hitler. Una comparación que muchos hemos considerado un tanto exagerada. Pero viendo la similitud que raya casi en la exactitud entre los discursos de estos dos personajes, creo que es momento para comenzar a pensar seriamente en la tragedia que significaría que este siniestro personaje ganara la presidencia de Los Estados Unidos.
A está  “coincidencia” en los discursos, le podemos sumar los siguientes hechos: Ivana, una de las esposas de Trump, declaró en 1990, a la revista Vanity Fair, que su esposo mantenía en su mesita de noche una copia del libro El nuevo orden de Hitler. Trump se ha negado repetidamente a criticar al movimiento Nacional Socialista de Estados Unidos, representados por el Klu Klux Klan. Se ha hecho común en los mitines políticos de Trump la expulsión violenta de las minorías  en medio de un repetida “Heil Trump”. Y, el sábado pasado, en el estado de la Florida, el mismo Trump pidió a sus seguidores que le demuestren lealtad, levantando la mano derecha de la misma manera que los seguidores de Hitler lo saludaban.
La verborragía de Trump puede ser simplemente una escena teatral para atraer a los descontentos, o puede ser el inicio de otro periodo de terror para la humanidad. Los Estados Unidos no se pueden dar el lujo de dejar la respuesta pendiente a esta pregunta para después. Después será muy tarde.

 

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