La necesidad y la pobreza lleva cada vez a más residentes de LA a vivir de la basura

La falta de empleo o los bajos ingresos ha llevado a muchos latinos a dedicarse a buscar en los basureros materiales reciclables para vender
La necesidad y la pobreza lleva cada vez a más residentes de LA a vivir de la basura
Cristóbal Martínez de 76 años todos los día sale a recolectar latas para ayudar a completar la pensión de 600 dólares que recibe al mes.
Foto: Araceli Martínez / La Opinión

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A las 3:30 de la madrugada, Cristóbal Martínez, un inmigrante mexicano de 76 años, ya está despierto y listo con su carreta a buscar latas y otros materiales que pueda encontrar en la calle para reciclar.

“Todos los días de 4:00 a 6:00 de la mañana recolecto latas. Vuelvo a las 3:00 de la tarde para continuar la recolección hasta las 5:00 de la tarde. Le dedico cuatro horas al día a levantar latas”, dice.

Tercera parte de una serie especial con historias de lucha de los trabajadores más pobres de Los Ángeles.

No hay cifras oficiales que indiquen cuántas personas se dedican al negocio de recolectar botes y otros materiales reciclables en el condado de Los Ángeles, pero Martínez es parte de un numeroso ejército de residentes del Sur de California que a diario peinan los botes de basura en aceras, calles y parques en busca de reutilizables que puedan vender en los centros de reciclaje.

Varios reportes periodísticos han indicado que los recolectores pueden sacar de ganancias hasta 22,000 dólares al año, aunque con el aumento de la pobreza, ha aumentado la competencia por los reciclables.

Todos los días, Cristóbal Martínez madruga para salir a buscar materiales reciclajes que le permitan completar la pensión que recibe cada mes. (Araceli Martínez/La Opinión).
Todos los días, Cristóbal Martínez madruga para salir a buscar materiales reciclables que le permitan completar la pensión que recibe cada mes. (Araceli Martínez/La Opinión).

Martínez cojea para caminar, pero a paso lento recorre seis y hasta siete cuadras alrededor de su casa en Glendale.

“Los llevo cada tercer día a vender a la planta recicladora. Me gano entre 20 y 22 dólares con cada entrega”, comenta mientras empuja su carreta cargada de latas y envases de plástico y cristal.

“La carreta es mi muleta para poder caminar”, dice sonriendo.

Al mes confíesa que saca como 200 dólares por la recolección de botes, lo que viene a ser un complemento a su pensión mensual: unos 600 dólares al mes.

“Yo llegué de México en 1970, trabajé  en un hospital de Van Nuys, y en una pastelería por 22 años. En 2007 tuve un accidente y ya no pude laborar”, narra el oriundo de Jalisco, México.

Platica que fue “la necesidad” lo que lo obligó a que en 2010 se pusiera a  recolectar botes.

“Yo vivo con mi hija. Ella y el esposo trabajan muy duro, pero yo les coopero con 250 dólares para la renta cada mes. Aquí la vida es muy cara y no me gusta encajar la uña. Yo también llevo comida a la casa y pongo para lo que haga falta. A veces quisiera darles más pero no me dejan”, indica.

Recolectar botes es un trabajo como todos. ¡Si supiera que cantidad de hispanos recolectan botes, hasta muchachas jóvenes! No se dedican a esto pero se ayudan con lo que ganan”, cuenta.

Cada día más angelinos recurren al reciclaje para sobrevivir ante la falta de empleo o para completar para sus gastos. (Aurelia Ventura/La Opinión).
Cada día más angelinos recurren al reciclaje para sobrevivir ante la falta de empleo o para completar para sus gastos. (Aurelia Ventura/La Opinión).

Una ayuda cuando no hay trabajo

Al caer la noche o antes de que salga el sol, es común ver a mujeres y hombres de edad madura y hasta jóvenes escarbando los botes de basura que los vecinos sacan a la calle.

Contrario a lo que mucha gente piensa, no son sólo indigentes los que recurren a la recolección.

Muchos de los jornaleros que buscan empleo en las calles acuden a la recolección de latas cuando el trabajo escasea, según comentó Jorge Nicolás del Centro para Jornaleros de la organización Carecen.

Personas desempleadas como María Teresa Álvarez y su compañero Oscar Octavio Félix también reciclan.

El desempleo llevó a la pareja de María Teresa Álvarez y Oscar Octavio Félix al reciclaje. (Araceli Martínez/La Opinión).
El desempleo llevó a la pareja de María Teresa Álvarez y Oscar Octavio Félix al reciclaje. (Araceli Martínez/La Opinión).

Álvarez dice que se ayudan recolectando plástico, tambos de jabón y todo tipo de envases que se puedan reciclar.

Ella jala a Oscar Octavio Félix porque a éste lo apenan que lo vean buscando cosas en la basura.

¡No hay por qué tener vergüenza! No somos los únicos. Anda mucha gente por las noches buscando en los botes de basura algo de utilidad”, dice Álvarez, aunque no puede evitar que las lágrimas le broten debido a las dificultades económicas que enfrentan.

* Esta historia es parte de la serie Atrapados en la Pobreza, que fue hecha como parte de la beca Equal Voice 2015 patrocinada por la Fundación Marguerite Casey.