Un clóset es la única opción de vivienda para un inmigrante de LA

El número de residencias sobrepobladas tiende a crecer en Los Ángeles ante la escasez de opciones económicas y por los bajos salarios
Un clóset es la única opción de vivienda para un inmigrante de LA
Bernardino González comparte su minúsculo departamento con dos inmigrantes de Guatemala.(Aurelia Ventura)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion
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Bernardino González tiene tiempo que duerme dentro de un clóset.

Se gana la vida como vendedor de cacahuates y calcetines en las calles. Dos o tres veces a la semana le cae un ingreso extra por limpiar una casa en Malibu.

Cuarta parte de una serie especial con historias de lucha de los trabajadores más pobres de Los Ángeles.

Sin embargo, aún así no le alcanza para tener su propio espacio. Por eso decidió compartir con dos inmigrantes guatemaltecos, el pequeño apartamento sin habitaciones en el que vive casi frente al parque MacArthur. 

“Les dejo la sala a ellos y yo me hago mi tendido dentro del clóset y ahí duermo”, dice este inmigrante salvadoreño de 50 años.

Por el reducido espacio, que tiene una cocina aún más estrecha, pagan 600 dólares al mes entre los tres.

Uno de los inmigrantes guatemaltecos vende también cacahuates en la vía pública mientras que el otro trabaja de lavaplatos.

Ninguno de ellos quiere revelar su nombre ni hablar. Son de origen indígena y no hablan bien español.

Apenas sacamos para la renta y la comida. El sueño americano no lo hemos logrado y el tiempo va  para peor”, indica González.

01/21/16 / LOS ANGELES/Street vendor Bernardino Gonzalez shares his studio apartment in Los Angeles with two other men. BernardinoÕs sleeping space is in the closet where he spreads a couple of blankets for a bed. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)
Bernardino González se gana la vida vendiendo cacahuates en la calle y comparte su pequeño estudio con otras dos personas pues no le alcanza. (Aurelia Ventura/La Opinión).

Y no son los únicos.

Muchos inmigrantes, como estos tres centroamericanos, se han visto obligados a vivir en espacios reducidos. Y no son únicamente hombres que viven solos sino también familias enteras las que habitan amontonadas.

Cuando el dinero no alcanza

“La insuficiencia de los ingresos es la principal razón por la que las familias viven hacinadas en sus viviendas”, precisa Martha Sánchez, miembro de la directiva del Concejo Vecinal del Sur Centro de Los Ángeles y de la Alianza de Californianos para el Empoderamiento Comunitario (ACCE).

La activista agrega que el promedio salarial de una familia que vive en hacinamiento es de entre 15,000 y 30,000 dólares.

Según un análisis del Censo de Los Estados Unidos, que abarca desde 2008 a 2012, el sur centro es uno de los vecindarios más sobrepoblados del país.

Casi el 45% de sus casas existen condiciones de hacinamiento con más de dos personas por cuarto. A nivel nacional, el sur de California es considerado el epicentro de la aglomeración habitacional en especial  los condados de Los Ángeles y Orange.

Un dato que es confirmado por Sánchez. “La sobrepoblación en las viviendas da en otras partes de la Ciudad también como Pacoíma pero no con la magnitud de lo que vemos en códigos postales como el 90011 del sur centro de Los Ángeles”, expone.

En el 2008, Maribel Alvarez, vivía en un cuarto sencillo junto a sus dos hijas y un amigo. Muchas familias latinas viven en estas condiciones debido al alto precio de la vivienda. /Archivo
En el 2008, Maribel Alvarez, vivía en un cuarto sencillo junto a sus dos hijas y un amigo. Muchas familias latinas viven hacinados debido al alto precio de la vivienda. /Archivo

El hacinamiento se vuelve normal

Muchas familias no quieren hacer públicas las condiciones de hacinamiento en las que viven.

Sánchez dice que la semana pasada encontraron algo que se ha vuelto común en el sur centro de Los Ángeles, tres hermanos que con sus familias habitan en una casa de tres recamaras.

“Por ejemplo, en un cuarto hay cuatro literas, y en cada una duermen dos personas: los padres y sus seis hijos. En total viven 15 personas en tres recámaras”, indica.

De acuerdo a Sánchez muchos de las personas que viven en el hacinamiento no se sienten tan mal porque lo que se ahorran, lo mandan en dinero a sus países.

01/21/16 / LOS ANGELES/Street vendor Bernardino Gonzalez shares his studio apartment in Los Angeles with two other men. BernardinoÕs sleeping space is in the closet where he spreads a couple of blankets for a bed. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)
Con la venta de cacahuates y la limpieza de casas a Bernardino González no le alcanza para tener un espacio propio. (Aurelia Ventura/La Opinión)

El aburguesamiento no ayuda

“El desplazamiento de inquilinos de vecindarios como Echo Park ha hecho que muchas familias se vayan a vivir a lugares como el ‘surcentro’ en condiciones no aceptables de sobrepoblación’, indica Sánchez, quien hace ver que la única opción para dejar la sobrepoblación habitacional es organizarse y exigir al gobierno que haya más vivienda económica. 

“El promedio de las rentas es de entre 800 y 1,200 dólares dependiendo del tamaño en el surcentro. Y aunque el control de rentas permite solo un alza anual de 3%, no deja de ser una carga muy pesada para quienes tienen ingresos muy limitados”, alerta Sánchez.

Un estudio federal señala que las rentas en el área metropolitana de Los Ángeles subieron más de 20% entre 1990 y 2009, mientras que los ingresos de quienes rentan cayeron 6%.

* Esta historia es parte de la serie Atrapados en la Pobreza, que fue hecha como parte de la beca Equal Voice 2015 patrocinada por la Fundación Marguerite Casey.