Las Lecciones de una Madre

Sabemos muy bien que los demócratas no cumplen con sus promesas al menos que nosotros les obligamos

Siempre he dado dos consejos a  mi hijo en el transcurso de su vida en este país:  Nunca subestima la oposición, y no descansas hasta llegar a la línea de meta.

Los latinos tenemos una tendencia de larga estancia de subestimar la oposición.  Se subestimó a Hernan Cortez cuando  llegó a México con un puñado de soldados de aspecto raro.  No pudimos imaginar que aquellos pocos soldados podrían traernos la esclavitud, la sujeción, las epidemias y la aniquilación de nuestra civilización.

En estos días no debemos subestimar al poder del racismo en los Estados Unidos.  No debemos dejarnos engañar por una nación que ya eligió su primer presidente afronorteamericano.  El mero hecho de una persona de color en la Casa Blanca ha producido una ola de miedo y odio en la nación.  Debemos acordarnos que a causa del racismo en el Partido Demócrata que prácticamente ha mantenido preso al presidente, además del racismo del Partido Republicano, hemos experimentado más personas deportadas que en cualquier otra época en la historia.

Donald Trump nos puede parecer como un payaso, pero el número de personas que han participado en las elecciones primarias del Partido Republicano ha sido el doble del número de los que han participado en las primarias demócratas.  Los comentarios de Trump insultando a los mexicanos y los musulmanes y su afán feroz para la deportación de millones de miembros de nuestras familias tienen el fin de ganarle apoyo masivo del sector blanco. Trump entiende muy bien de que millones de blancos tienen miedo de que su país se convierta en una nación de mayoría afroamericana y latina.  Trump ha hecho el llamamiento al miedo y millones responden.  Ted Cruz pretende competir con Trump usando las mismas tácticas para movilizar el mismo voto en su propio favor.

Hemos logrado mucho, desde las deportaciones masivas hasta las órdenes ejecutivas que darán amparo a millones de nuestras familias.  Somos un pueblo deseoso de la paz.  Después de luchar simplemente deseamos regresar al seno de nuestras familias.  Pero este no es el momento de descansar y abrir una cerveza Corona.  Tenemos que movilizarnos como nunca antes para bregar con la ola de racismo que Trump y Cruz han desencadenado.

Nuestros movimientos en contra de las deportaciones y en contra de los asesinatos por parte de la policía y el encarcelamiento masivo han producido el resultado de que los precandidatos del Partido Demócrata ya apoyan nuestras consignas que “las vidas afroamericanas importan” y “ningún ser humano es ilegal”, como nunca antes.  La candidata que lleva la ventaja en las primarias demócratas, Hillary Clinton, ha basado sus avances en gran medida al voto afronorteamericano. Eso es maravilloso pero la victoria del candidato en las elecciones generales en noviembre dependerá en el nivel de la participación del sufragio latino, pues la acción de Hillary de identificarse con los afroamericanos y latinos tendrá el impacto de que más votantes blancos apoyen a los republicanos.

Si logramos derrotar a los republicanos, aun así será necesario mantenernos movilizado para asegurar que Hillary o Bernie cumplan con sus promesas de seguir adelante con las órdenes ejecutivas de Obama y de extender aquellas órdenes para que cubran los padres y las madres de los soñadores, y hacer posible la reunificación de familias que, en forma injusta, han sido separadas. ¡Sabemos muy bien que los demócratas no cumplen con sus promesas al menos que nosotros les obligamos!

Lo único que les puedo decir es lo que digo a mi hijo: Nunca subestime a la oposición, y no descansa hasta pasar la línea de la meta.