Clinton y demócratas del Congreso afilan su estrategia contra Trump para las elecciones de noviembre

Están convencidos de que la retórica antiinmigrante del lado republicano les ayudará a cimentar el voto hispano y lograr el control de la Casa Blanca y del Congreso
Clinton y demócratas del Congreso afilan su estrategia contra Trump para las elecciones de noviembre
Foto: EFE

MIAMI.- Hillary Clinton y los demócratas afilan desde ya su estrategia para las elecciones de noviembre próximo, convencidos de que la retórica antiinmigrante del lado republicano les ayudará a cimentar el voto hispano y lograr el control de la Casa Blanca y del Congreso.

Los demócratas apuestan a que la retórica incendiaria del magnate empresarial, Donald Trump, les ayudará a ganar los 30 escaños que necesitan para recuperar el control de la Cámara de Representantes y otros cinco escaños adicionales para el control del Senado, que perdieron en 2014.

“El voto latino será absolutamente importante en noviembre pero parece que los republicanos  no lo captan, porque tres años después de una ¨ autopsia¨ que explicaba su derrota claramente no han aprendido la lección… el contraste entre los candidatos demócratas y republicanos no podría ser más claro”, dijo a este diario Walter García, portavoz del Comité Nacional Demócrata (DNC, en inglés).

Si antes ningún demócrata tomaba en serio la candidatura de Trump, porque lo tomaban como una broma de mal gusto –Clinton la calificó como “entretenimiento” el año pasado-, ahora hay un esfuerzo concertado para frenar su llegada a la Casa Blanca.

Como antesala de la guerra mediática que se avecina en la contienda de noviembre próximo, Clinton ha empezado a atacar directamente a Trump durante actos electorales, tildándolo de “peligroso” y acusándolo de propagar mensajes de odio.

También los demócratas del Congreso tratan de sacar rédito político del rechazo al “trumpismo”, y piensan redoblar esfuerzos para recordar a los votantes latinos que Trump y otros candidatos republicanos sólo recetan la eliminación de los alivios migratorios, la deportación de indocumentados y la separación de familias.

En declaraciones a este diario, el presidente del  Comité de Campaña Demócrata del Congreso (DCCC), Ray Luján, explicó que los republicanos de la Cámara Baja “están ligados a las posiciones detestables” de Trump, y su grupo hará lo posible “para apoyar la elección de demócratas que aboguen por los asuntos que afectan a gente honrada”, incluyendo la reforma migratoria, y la ampliación del acceso al cuidado de salud.

Mientras, el Comité Demócrata para Campañas del Senado (DSCC) ha lanzado una ambiciosa campaña publicitaria en la que pinta al Partido Republicano como “el Partido de Trump”, y su personal trabaja a toda máquina para vincular a republicanos en escaños vulnerables con la figura de Trump, explotando que algunos incluso han declarado públicamente su apoyo al empresario.

La lógica de la campaña es que si esos senadores apoyan a Trump sin reservas, entonces respaldan también su vulgar vocabulario y su retórica contra los inmigrantes, las mujeres y las minorías.

¿Qué pasó con la “autopsia” republicana de 2012?

Hace exactamente hace tres años esta semana, el Partido Republicano emitió una mordaz ¨autopsia¨ tras la derrota de Mitt Romney en 2012, en la que prometió ser un partido de “inclusión” y se comprometió a mejorar su alcance con las minorías.

Pero, durante una conferencia telefónica, activistas proinmigrantes indicaron hoy que el partido aparentemente no aprendió las lecciones de aquella derrota porque permitió el surgimiento de Trump y su retórica incendiaria.

Si Donald Trump logra la candidatura, lo más probable es que seremos testigos de un desastre peor que el que sufrió Mitt Romney en 2012… los resultados de anoche (en Florida) demuestran que cuando se invierte en las minorías y los grupos que las movilizan a las urnas, eso puede marcar una enorme diferencia electoral”, dijo Frank Sharry, director ejecutivo del grupo “America´s Voice”, quien vaticinó que la pluralidad étnica vencerá al racismo en las urnas.

El senador republicano por Florida y aspirante presidencia, Marco Rubio, se presentó como un “antídoto” a la campaña divisoria de Trump, capaz de atraer a votantes jóvenes y de las minorías.

La revista “Time” incluso declaró a Rubio en 2013 como el “salvador republicano”, pero su rechazo a la reforma migratoria que ayudó a elaborar ese año le generó críticas y hasta acusaciones de “traidor” de la comunidad latina.

Su candidatura quedó sepultada anoche en las primarias de Florida, donde Trump ganó en todo el mapa electoral del estado.

“Por primera vez en la historia de Florida, la mayoría de los votantes demócratas provino de las comunidades minoritarias afectadas por la traición de Marco Rubio en temas como la inmigración, la crisis de la deuda en Puerto Rico y el cambio climático… (su derrota anoche) es un claro mensaje de los votantes de Florida de que no nos representa ahora ni nos representará” si se vuelve a postular a un cargo público, sentenció Christina Hernández, portavoz del grupo “Organize Now”.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, no esconde su preocupación por el futuro del partido y ayer martes volvió a instar a Trump a que baje el tono de su retórica, especialmente tras varios incidentes de violencia en sus actos electorales.

La preocupación también es palpable entre líderes republicanos del Senado, incluyendo al líder de la mayoría, Mitch McConnell, quien ha pedido a Trump que denuncie las reacciones de violencia de sus simpatizantes, consciente de que los demócratas las usarán como arma electoral.