Comienza la pelea por los delegados de Marco Rubio

Rubio ha dejado en el aire un valioso botín de 169 delegados que ha abierto las bocas de los tres candidatos republicanos aún activos
Comienza la pelea por los delegados de Marco Rubio
Donald Trump, Marco Rubio y Ted Cruz, precandidatos republicanos presidenciales.
Foto: Twitter

Con su abandono, Marco Rubio ha dejado en el aire un valioso botín de 169 delegados que ha abierto las bocas de los tres candidatos republicanos aún activos.

Teniendo en cuenta que la reñida contienda por la nominación podría ser decidida por la mínima en la Convención Nacional Republicana de julio no es de extrañar ese interés.

El multimillonario Donald Trump tiene ya 673 delegados pero necesita llegar a 1,237 para asegurarse la nominación. Parte del establishment del Partido Republicano está luchando por impedir que el empresario llegue a la cifra que le garantizaría la victoria.

Pero, ¿qué pasa ahora con los delegados huérfanos de Rubio?, ¿podrían sumarse a los de Trump o a los de alguno de sus rivales, el senador Ted Cruz o el gobernador de Ohio, John Kasich?

Las preguntas ha surgido ahora porque ninguno de los candidatos retirados anteriormente se había marchado contando con tanto apoyo como el senador por Florida pero también es aplicable a los 8 delegados del doctor retirado Ben Carson, a los 4 del exgobernador de Florida Jeb Bush y al delegado que consiguieron la empresaria Carly Fiorina, el exgobernador de Arkansas Mike Huckabee y el exsenador por Kentucky Rand Paul.

La libertad de voto de estos delegados varía de acuerdo con las reglas del Partido Republicano de cada estado.

En algunos, los delegados pueden cambiar su afiliación si el candidato suspende su campaña; en otros, solo tienen ese derecho cuando se retira formalmente; y en otros, los delegados están “atados” al candidato que ganó el voto popular.

En el caso de Rubio, los mayores premios electorales los obtuvo en Puerto Rico, 23 delegados; en Minnesota, 17; y Virginia, 16.

Pugna en Puerto Rico

En el caso de Puerto Rico, donde el reglamento de las primarias presidenciales de Puerto Rico libera a los delegados ante un abandono, la pugna comenzó tras conocerse la retirada de Rubio.

Kevin Romero, portavoz del Partido Republicano de la isla, dijo que “varias campañas se habían aproximado a los delegados con el propósito de ganar su respaldo”.

No es obligatorio, pero los delegados en Puerto Rico tienen por costumbre votar en bloque, por lo que los tres delegados no atados (así llama el Partido Republicano a sus superdelegados) se han convertido en los negociadores con los candidatos. Los tres son el exgobernador Luis Fortuño, la presidenta del partido en la isla, Jennifer González, y Zoraida Fonalledas, miembro del comité nacional del partido.

En los diálogos, los superdelegados han presentado como condición que los candidatos apoyen que Puerto Rico se convierta en estado, dijo el portavoz. Ninguno de los candidatos republicanos activos ha hecho esa demanda en campaña, pero los tres han apoyado el derecho a decidir de los puertorriqueños. En 2012, un 61% de puertorriqueños apoyaron la estadidad en referéndum.

Univision Noticias trató de obtener confirmación de la existencia de contactos y su contenido de parte de las campañas de los tres candidatos republicanos pero al tiempo de publicación de esta nota, solo había obtenido respuesta de parte de un portavoz del gobernador de Ohio, John Kasich, que dijo que tienen “por política no discutir con la prensa su estrategia de delegados”.

Toda esta negociación podría ser un precedente de lo que pasaría si Trump no llega al umbral de los 1,237 delegados en una primera votación.

De no conseguirlo, todos los delegados serán libres en una segunda votación para ignorar la preferencia de los votantes en las primarias y caucus.

Entonces comenzará lo que se conoce como convención negociada y discusiones para convencer a delegados, como los de Puerto Rico, serían generalizadas.