Editorial: Un impuesto que es salud

Es urgente alentar el consumo de bebidas refrescantes con la menor cantidad de azucar posible
Editorial: Un impuesto que es salud

La obesidad es un serio problema en la sociedad estadounidense. Esto conduce a enfermedades como la diabetes que perjudica en forma desproporcionada más a los latinos que a los anglos caucásicos. Este mal lleva a otros problema de corazón, de hígado, s a amputaciones, pérdidas de empleo, sufrimiento personal y familiar a un costo de cientos de millones anuales para California.

El avance de la enfermedad ahora se percibe cuando en los niños se halla el peor tipo de la enfermedad, la diabetes 2, que antes estaba solo en los adultos. Un estudio del Instituto de Corazón, Pulmón y Sangre estimó que la prevalencia de de la diabetes en los latinos es de 16.9% para los mexicanos 18.3% y para los blancos no hispanos 10.2%. La obesidad entre los niños latino de 6 a 11 años de edad es de 26%, el doble de los caucásicos.

La obesidad que lleva a la diabetes es una emergencia que merece respuestas concretas. Una de ellas es el proyecto de ley AB2782 en Sacramento que impone un impuesto de dos centavos por cada onza de bebida azucarada al distribuidor. Se estima que se recaudará cerca de 3,000 millones de dólares que serán utilizados para distintos programas de salud.

El impacto principal del impuesto es desalentar el consumo de gaseosas por parte de los más jóvenes, es de esperar que las empresas pasarán el nuevo costo al consumidor. Es natural que la industria de las gaseosas se oponga a la medida. Su argumento es que habrá una reducción de venta que perjudicará el empleo y que la solución a la obesidad es más compleja que subir el precio a una bebida.

Es cierto que el combate a la obesidad especialmente la infantil tiene que ver con la nutrición en general y el ejercicio, pero por algo se empieza. Ya hay otras propuestas en Sacramento referentes a otros alimentos. En cuanto al impacto económico a la industria, también se puede evitar. Las empresas se caracterizan por la variedad de bebidas que venden, en este caso pueden reemplazar la gaseosa más calórica vendiendo algo más saludable de su producción.

La propuesta contenida en la AB 2782 fue derrotada en otras oportunidades. Cada año que no fue aprobada fue año más sin hacer nada contra de obesidad y la diabetes. ¡Ya es hora de decir basta!