Además de pobre y violento, Guerrero se queda sin médicos

El estado de Guerrero es uno de los más atrasados del país en servicios de salud y la muerte o huida de un profesional del ramo es mucho más que una tragedia

Además de pobre y violento, Guerrero se queda sin médicos
El doctor Ramón Javier Ayerdi fue baleado a muerte mientras conducía.
Foto: Captura / Twitter

MÉXICO.- Los días pasan lentos en el hospital Regional Vicente Guerrero del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) desde que uno de sus pilares, pieza clave de la ortopedia en el estado de Guerrero, murió en Acapulco mientras conducía una camioneta Mazda Negra y un motociclista le disparó cinco tiros con una pistola 9 milímetros.

El sicario huyó y el vehículo se estampó sin control contra una casa.  El cuerpo de Ramón Javier Ayerdi quedó de medio lado, con la cabeza cerca de su bata blanca que minutos atrás había puesto sobre el asiento.

Así  lo encontró la policía ministerial que llegó al lugar de los hecho para dar fe de otra muerte violenta que se suma a los más de 2,000 asesinatos ocurridos en el estado en el último año con el agravante de que la víctima era médico igual que los tres trabajadores de la Secretaría de Salud de Guerrero secuestrados y asesinados en junio pasado.

El estado de Guerrero es uno de los más atrasados del país en servicios de salud y la muerte o huida de un profesional del ramo es mucho más que una tragedia.

mazda guerrero
(Captura/Twitter)
mazda guerrero doctor
(Captura/Twitter)

En las últimas horas, cientos de colegas del doctor Ayerdi exigieron en las calles seguridad frente a la delincuencia que tiene en la mirilla al gremio para secuestros y extorsiones, dos razones por las que en los últimos meses 60 especialistas han dejado la entidad.

“Nos queremos vivos”, gritaron sin recibir una respuesta concreta al respecto.

Hace cinco años que los médicos no tienen eco en Guerrero.

En 2011, cuando comenzaron los desplazamientos forzados de familias en Tierra Cliente, el entonces secretario de Salud, Lázaro Mazón, reconoció que las autoridades tuvieron que cerrar ocho clínicas y, “en los momentos de mayor crisis” hasta 400, sin embargo, un año después convocó a una conferencia de prensa para dar cifras alegres.

“Tuve una reunión con 5,000 personas de la Cruz Roja y todos dicen que trabajan muy tranquilos en Guerrero”, afirmó.

El día a día lo contradijo. Decenas de médicos huyeron después de los poblados de Las Mesas, Coyuca de Catalán, Puerto de Ollas. En julio pasado el presidente municipal de Pungarabato reconoció que el 70% de las clínicas de médicos locales cerraron por extorsiones o porque se quedaron sin clientes que gastaron su dinero en pagar extorsiones.