Nada de duchas para la vagina

Este producto tan popular para la higiene íntima resulta contraproducente para la salud femenina
Nada de duchas para la vagina
Una de cada cuatro mujeres, entre 15 y 44 años de edad, se hacen duchas vaginales en este país, siendo las latinas y las afroamericanas las que más las usan.
Foto: Shutterstock

Hay ciertos hábitos de limpieza íntima que muchas mujeres practican que, en lugar de ayudar, más bien pueden incrementar el riesgo de desarrollar infecciones vaginales.

Hablamos específicamente de las duchas vaginales, que aparecieron en la antigüedad para aplicar ciertos desinfectantes a falta de antibióticos y que entre las décadas de los años 1920 y 1940 se hicieron casi obligatorias dentro de la limpieza rutinaria, luego que avisos publicitarios de productos como Lysol decían que eran necesarias para desodorizar las partes íntimas de las mujeres, porque de lo contrario sus esposos se divorciarían de ellas a causa del olor.

Fuera del miedo emocional que se le metió a las mujeres de aquella época, pocas sabían esta realidad:  el uso de las duchas vaginales matan las bacterias y microorganismos beneficiosos que naturalmente viven en la vagina, y la limpian y protegen.

Y a pesar de los estudios efectuados en tono a este problema,  lamentablemente muchas siguen usando este producto que en el mercado de hoy prolifera, elaborado básicamente con una mezcla de agua y vinagre.

De acuerdo con datos de la Oficina de la Salud de la Mujer (WHO) del Gobierno de Estados Unidos, aproximadamente una de cada cuatro mujeres —entre 15 y 44 años— se hace duchas vaginales en este país, siendo las latinas y las afroamericanas las que más las usan.

“El uso de las duchas vaginales no es para todas las mujeres”, asegura la Dra. Alyssa Dweck, especializada en Gineostetricia y con práctica en Nueva York. “Muchas no presentan ningún problema de salud femenina, pero en algunas este producto les cambia el pH y el ambiente natural [de la flora bacteriana] de la vagina, cosa que les provoca irritaciones que conllevan a infecciones en esta área del cuerpo”.

Los problemas

Según información educativa de la WHO, el duchado vaginal tiene muchísimos riesgos.

Pueden causar un crecimiento excesivo de bacterias dañinas. Esto puede llevar a infecciones micóticas (de hongos) o vaginosis bacteriana. Si ya tiene una infección, las duchas vaginales pueden empujar la bacteria hacia arriba, causando que la infección se traslade al útero, las trompas de Falopio y los ovarios. Esto puede causar enfermedad inflamatoria pélvica, un problema de salud grave [que a menudo es causada por una infección de transmisión sexual o ITS”, dice la mencionada oficina.

El aseo correcto

Como se dijo inicialmente, en la vagina viven bacterias y microorganismos que se encargan de limpiar su interior de forma natural.

“La vagina se asea solamente en su parte externa, usando simplemente agua y un jabón suave no perfumado”,  explica la gineco-obstetra.

Fuera de los jabones suaves si perfume, la Dra. Dweck dice que el mercado también tiene el limpiador Lubrigyn (que lubrica e hidrata) para la higiene diaria personal, que “solo se utiliza para lavar la vulva (parte externa o visible de la vagina, que incluye la abertura vaginal, los labios externos e internos, la abertura urinaria y el monte de Venus)”.

“Para limpiar la vagina no  hay necesidad de escarbar, restregar o duchar. El lavado de está solo debe ser externo, no interno”, concluye la especialista en salud femenina.

 

En lugar de ayudar a la higiene, las duchas pueden aumentar la gravdedad de las infecciones./Shutterstock.
En lugar de ayudar a la higiene, las duchas pueden aumentar la gravedad de las infecciones./Shutterstock.

Cómo mantener una vagina saludable

De acuerdo con WHO, las mujeres no deben aplicarse ducha vaginal para tratar de eliminar el olor vaginal u otros problemas como el flujo, dolor, picazón o quemazón.

“[La ducha vaginal] sólo ocultará el olor por un corto tiempo y empeorará otros problemas. Hay que visitar al médico”, asegura la mencionada entidad gubernamental.

Es así que para una vagina saludable, tanto la Dra. Alyssa Dweck como la WHO aconsejan:

  • Tomar mucha agua para ir al baño con frecuencia y mantener el tracto urinario libre de bacterias.
  •  Cambiar a menudo la toalla higiénica o el tampón (que debe ser de absorción ligera) cuando se está mestruando.
  • Desocupar la vejiga antes y después de tener relaciones sexuales.
  • Siempre usar ropa interior de algodón y evitar las tipo tanga o hilo dental, ya que pueden facilitar que los gérmenes del ano pasen a la zona vaginal.
  • Incluir en la dieta diaria alimentos probióticos, como el yogur con cultivos vivos, que ayudan a mantener balanceada y saludable la flora intestinal y fortalecen el sistema inmune.
  • Practicar siempre el sexo seguro.
  • Lavar la parte exterior de la vagina con agua tibia al bañarse, usando jabones suaves.
  • Evitar los tampones, toallitas femeninas, talcos y sprays (aerosoles) perfumados. Estos productos pueden aumentar las posibilidades de contraer una infección vaginal.
  • Acudir al médico ante las primeras señales de flujo con mal olor, ardor o cualquier infección.