División, futbol y apatía minaron las marchas proinmigrantes

A diez años de las históricas marchas de 2006, las divisiones del movimiento proinmigrante y otros factores redujeron la respuesta de la gente

División, futbol y apatía minaron las marchas proinmigrantes
Inmigrantes lucharon por una reforma migratoria con marchas en todo EEUU.
Foto: Belhú Sanabria / La Raza

Entre las bromas del locutor Ricardo Sánchez, mejor conocido como “El Mandril”, en su programa de radio también se escuchaba hace 10 años el mensaje de activistas que pedían a los indocumentados luchar en las calles por su legalización. Cuando más locutores se unieron el discurso llegó lejos.

Sin la participación de los titulares de los shows radiofónicos que entonces tenían mayor audiencia en Los Ángeles, coinciden expertos y activistas, quizás cientos de miles de personas no se hubieran unido a las manifestaciones que clamaron por una reforma migratoria en la primavera de 2006.

“Si los grupos se lo proponen se puede volver a realizar algo así”, asegura Sánchez, después de una emisión de su programa “El Show del Mandril” que se transmite en Radio Centro 93.9 FM.

Sánchez dice que después de las históricas marchas le quedó un mal sabor de boca por la división de los líderes del movimiento proinmigrante. En las protestas de los siguientes 1 de mayo los locutores ya no cedieron sus micrófonos, se organizaron marchas separadas y los migrantes dejaron de asistir.

Algunos creen que otros factores abonaron al desinterés: el ataque de policías contra manifestantes y periodistas en 2007, que se diluyó la promesa de una legalización, que las marchas se realizaran en horarios laborales y hasta que éstas coincidieran con partidos de la selección mexicana de futbol.

En algunos años se llegaron a contar cinco manifestaciones con rutas distintas y escasa convocatoria.

primero de mayo

“No tenemos que bajar la guardia”, señaló Raúl Murillo, dirigente del grupo Hermandad Mexicana, que participa en la marcha que conserva la ruta original, iniciando en la esquina de la calle Broadway y el bulevar Oympic, pero no siempre culmina en el ayuntamiento de Los Ángeles.

“El que haya varias marchas definitivamente marca una diferencia en la participación, pero lo importante es que la gente salga, todas las marchas tienen el mismo motivo”, agregó Murillo.

En 2015, otra marcha organizada por sindicatos y grupos pro inmigrantes partió de Chinatown hacia Grand Park, aunque no está claro cuál será su ruta en esta ocasión.

“¿De qué nos sirve ir unos cuantos a mitad de la calle?”, pregunta el activista Mauro Hernández, quien cree ha hecho falta un mediador. “Hay una desconexión entre los líderes y la comunidad”.

A pesar del “coraje” de los inmigrantes por los ataques de candidatos presidenciales, la activista Ángela Sanbrano cree que sería complicado volver a movilizar a tanta gente y culpa -además- al ataque policiaco en la marcha de 2007. “De esa fecha vimos que a la gente le costó salir a marchar”, señaló.

El grupo Unión de Vecinos ha marchado desde 2006 y lo volverá a hacer para exigir una reforma migratoria. “Tenemos que recordarles que los inmigrantes somos importantes”, dijo su director Leonardo Vilchis.

Quizás para mantener la flama encendida, en las últimas marchas también se abogó por el aumento al salario mínimo, se reclamó por la brutalidad policial y se exigió justicia por la desaparición de los 43 estudiantes de Guerrero. Este año se agregará el rechazo al discurso de odio.