Claudia Sánchez: Un dulce negocio anima a esta empresaria latina

Inmigrante latina se anima en una industria dominada por los hombres

Claudia Sánchez siempre supo que quería ser una empresaria y tener su propio negocio.

De niña, y con sólo 5 años de edad, Sánchez llevaba a la escuela collares que hacía su mamá, y los vendía entre sus amiguitas de Kindergarten. Fue el mismo deseo de tener su propia empresa el que la impulsó a subirse a un avión para probar suerte en el país del norte.

“En México no podía hacer negocios. Me ponían muchas trabas y había mucha corrupción. Para cada paso que quería dar, me pedían dinero”, recordó la nativa de Ciudad de México, quien tuvo que convencer a sus padres que no querían dejar ir a la menor de sus seis hijos.

Pero Sánchez decidió seguir sus sueños. Cargada de ilusiones, con sólo $150 dólares que había logrado ahorrar y una bolsa con pocas pertenencias, la joven latina llegó una madrugada al aeropuerto de Los Ángeles.

“Tomé un camión que me dejó en un hotel, y allí me quedé pensando en qué iba a hacer”, contó. El próximo paso fue tomar un autobús a Big Bear, donde la recibió una amiga de la infancia.

“Me metí a estudiar en la escuela y empecé a trabajar, primero en Jack in the Box, luego en una jardinería y también limpiando en casas y en hoteles”. A los 6 meses, Sánchez se mudó a la casa de una tía en Montebello, y comenzó a trabajar armando y distribuyendo material educativo para  padres que querían  ayudar a sus hijos en la escuela.

“En ese trabajo conocí a mucha gente. Empecé a informarme y me inscribí en una escuela de negocios, donde me dieron una idea para comenzar mi propia empresa”. La dueña de Acapulco’s Ice Cream, una fábrica de helados de paleta, comenzó a reclutar vendedores, a quienes les conseguía el permiso del Departamento de salud para vendedores ambulantes y les proveía mercadería.

“Fueron tiempos de trabajo y más trabajo. Muchos días ni siquiera tenía para comer”, confesó la empresaria. Pero el esfuerzo cosechó sus frutos, y Sánchez logró ahorrar $15,000 que invirtió para ver crecer sus sueños.

“Al hacer un buen trabajo, llegamos a tener 200 clientes. A los vendedores les ofrecíamos un lugar limpio y les dábamos crédito. Es por ello que muchos de los trabajadores todavía siguen conmigo, y me llaman cada año para saludarme”.

El negocio de las paletas

La compañía de helados siguió creciendo. Sánchez comenzó a hacer distribución directa y a comprar refrigeradores a los cuales les da servicio. En la actualidad, Acapulco’s Ice Cream cuenta con camiones refrigerados para repartir mercadería y más de 500 clientes semanales, desde San Francisco a México.

“¿Cómo aprendimos? Yendo a exposiciones de la industria, leyendo, estudiando e investigando. Nos hicimos químicas, biólogas y empresarias”. La empresa que Sánchez comparte con una socia está ubicada en la ciudad de Commerce y cuenta con 16 empleados.

Obstáculos en el camino

“Yo creo que el mayor obstáculo que tuvimos que enfrentar fue el de ser mujeres en un negocio dominado por los hombres”, indicó la empresaria mexicana.

“Recibimos muchas amenazas. Todos nos decían que no íbamos a durar ni tres meses. Muchas de las compañías grandes aún no nos apoyan”. Sánchez explicó que la distribución de paletas está dominada por inmigrantes iraníes.

Un día un iraní amenazó a su socia diciéndole, “¿A qué no sabes lo que les hacemos en mi país a nuestras mujeres?”. A lo que ella le respondió, “Que bueno que ahora estás en ‘mi’ país”.

Pero las amenazas no amedrentaron a la empresaria. Por el contrario, la motivaron a contratar a más trabajadoras y a formar grupos de apoyo para mujeres maltratadas. “La mujer en general es más aguerrida, nunca está poniendo excusas. En mi empresa, las mujeres son las que más trabajan”.

Con vista al futuro

Entre los planes de Sánchez figura la inauguración de una empresa de comida orgánica, Agave Organic Foods, a finales de abril.

“Son paletas con un ingrediente único, la inulina, que proviene del agave azul tequilero. Cada paleta contiene alrededor de 30% de fibra, que es el requerimiento diario de fibra que necesita un adulto”, explicó. Las paletas son aptas para el consumo de personas diabéticas.

A quienes quieran empezar su propia empresa, Sánchez aconsejó proponerse una meta,  informarse y nunca darse por vencidos. “Cuando no quedamos bien, tendemos a culpar a otros. Pero muchas veces nuestro peor enemigo, somos nosotros mismos”, opinó.

“Este es un país bendito”, aseguró la empresaria. “Si te lo propones, puedes hacerlo realidad”.

Para más información, puedes visitar http://www.acapulcosicecream.com.