Trump amenaza mayorías republicanas en el Congreso

Los analistas ven crecer la posibilidad de que el senado pase a manos demócratas de nuevo e incluso de que los republicanos pierdan mucho terreno en la cámara baja, porque el voto contra Trump se los llevaría por delante
Trump amenaza mayorías republicanas en el Congreso
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Foto: EFE

La impopularidad de Donald Trump aumenta la posibilidad de que los republicanos pierdan escaños en ambas cámaras del congreso y de que -por lo menos- el senado vuelva a la mayoría demócrata que ese partido perdió en 2014.

Esa es la conclusión que algunos analistas están alcanzando siete meses antes de las elecciones de noviembre y de la que ya hace meses vienen hablando en público –y probablemente en privado- muchos republicanos.

Larry J. Sabato, Kyle Kondik and Geoffrey Skelley, tres expertos de la Universidad de Virginia, publicaron esta semana un estudio en el que cambiaron algunas de sus proyecciones para el senado, que ahora está en manos republicanas por una ventaja de ocho curules.

Los seis curules,  que los analistas cambiaron están en estados donde la lucha entre republicanos y demócratas es muy reñida, o en estados que tienden a ser republicanos. Esta es la tabla que compartieron los expertos en su análisis:

senate changes

Estos podrían no ser los únicos curules que cambien de manos en una “Trumpmare” (Una pesadilla “trumpiana”, la llama Sábato).

Algunos republicanos lo han dicho abiertamente.

“No podemos tener un nominado que pese en contra de los demás nominados republicanos en otras contiendas”, dijo hace poco más de un mes el líder de disciplina partidaria (whip) del senado, John Cornyn.

En la cámara, algunos republicanos que enfrentan contiendas duras, como Carlos Curbelo de Florida, también han hecho comentarios distanciándose de Trump.

Curbelo, quien representa a un distrito de mayoría latina en Florida, ha dicho incluso que consideraría votar por el candidato demócrata si el republicano es Trump. Este congresista ganó el curul en 2014, desbancando al demócrata –también cubano- Joe García, quien este año lo desafía de nuevo.

En noviembre, una tercera parte del senado federal está en juego (34 curules, que se reeligen cada seis años) aparte de toda la cámara de representantes. De los 34 en el senado, los republicanos están defendiendo 24 y los demócratas 10, por lo que los republicanos tienen más probabilidades de perder terreno.

Recientemente, el estratega republicano Ted Newton dijo en un programa nacional de televisión que los republicanos podrían perder no sólo el senado, sino también la cámara, si Trump es el candidato presidencial.

Trump mantiene todo lo contrario, argumentando que si su partido trata de quitarle la nominación, el partido “va a perder” a nivel nacional.

Pero todo parece indicar lo contrario, incluyendo muchas encuestas que revelan la debilidad de Trump en una elección general.

“Los republicanos están muy preocupados”, dijo la analista política y profesora de USC, Sherry Bebitch Jeffe. “Realmente son dos golpes seguidos, uno es Trump y el otro es la negativa republicana a darle una audiencia al candidato que nombró Obama a la Corte Suprema. Esa maniobra no está siendo nada popular entre los votantes”.

¿Cómo funciona esto?

Hay años presidenciales en los que un popular candidato al puesto más alto del país ayuda a su partido a ganar o defender curules en las cámaras del Congreso y hay años –y candidatos- que hacen todo lo contrario: disminuyen las posibilidades de su partido y les hacen perder curules.

Este fenómeno en inglés se menciona como “coattails” de un candidato, que en español quiere decir “faldones”. Otros candidatos se agarrán del “faldón” (la popularidad, los votos) del candidato presidencial, y se benefician.

Según los analistas, 2016 se presenta como un año con “faldones” para los republicanos, pero no de los buenos, sino de los que echan para abajo a otros candidatos.

“Hay dos razones principales para esto”, dijo Scott Waller, politólogo de Biola University en California. “Es posible que Trump deprima el voto republicano, en vez de estimularlo en noviembre. Pero además, podría generar una oleada de voto anti republicano, incluyendo afroamericanos y latinos, que también votarían en contiendas del congreso a favor de los demócratas”.

Todo esto tiene a los demócratas muy contentos.

Incluso se habla de que los demócratas recuperen la Cámara Baja, que no controlan desde 2010, aunque esta es más difícil, ya que están 30 curules por debajo de los republicanos.