La gordura emocional

La ansiedad, la depresión y otras afecciones mentales son los principales causantes del problema de la obesidad

La gordura emocional
Foto: Shutterstock

Solía comer con desaforo y lo hacía no por hambre, sino por ansiedad. Después de divorciarse del padre de su hijo y quedarse a cargo de la manutención del pequeño, Elsa Hernández encontró en la comida el mejor analgésico para la angustia que sentía ante la idea de quedarse sin empleo.

“Era una angustia permanente. Y comía y comía sin darme cuenta, ganando y ganando libras de más”, recuerda esta madre colombiana, quien apenas vio a su hijo ya graduado y organizado, empezó a bajar de peso como por arte de magia, pero encarando algunos males de salud generados por la obesidad, fruto de su ansiedad.

El hambre emocional

La psicóloga Anabel Castrezana, vinculada a Kaiser Permanente de Santa Ana, dice que el hambre emocional es una de las causas o factores del problema de la obesidad en este país. 

“El [hambre emocional] ocurre cuando una persona está estresada y tiene un sinnúmero de sentimientos y emociones que no desea sentir, pero que están allí, y el dolor [sentimental] es tan fuerte y profundo, que en vez de enfocarse en él encuentra en la comida un escape, una distracción para calmar su necesidad emocional que puede ser de cariño, amor, atención”, detalla la psicoterapeuta.

Quienes padecen de hambre emocional comen desaforadamente, más que todo, alimentos ricos en carbohidratos que “adormecen las neuronas del cerebro, dando un placer temporal que conduce a los afectados a entrar como en un ‘coma emocional’, donde dejan de sentir dolor”.

Castrezana explica que se convierte en un círculo vicioso, ya que  cuando la persona usa el comer como un hábito para calmar su dolor sentimental, sube de peso y al ver que está ganando libras se pone aún más deprimida y con más ansiedad.

Los factores

La obesidad causada por las emociones se puede desprender de la depresión, la ansiedad, el estrés de no tener un balance en la vida, el estar dentro de una relación abusiva, etcétera.

“Muchas personas que están atrapadas en una relación donde sufren de abuso emocional y no están suficientemente fuertes, sufren de hambre emocional”, explica Castrezana. “Es por eso, que cuando la persona está subiendo de peso hay que ver de dónde proviene este problema para descartar la presencia de un ‘comer compulsivo’, un trastorno alimenticio que lleva a la persona a comer y comer sin razón y requiere de ayuda psicológica”.

Una interacción de la mente y el cuerpo

Según la  American Psychological Association (APA), las causas de la obesidad rara vez se limitan solamente a los factores genéticos, el comer en exceso por periodos prolongados o al estilo de vida sedentario.

“La obesidad es acompañada, con frecuencia, de la depresión y una puede ocasionar e influir sobre la otra”, dice la APA.

Aunque el riesgo para las mujeres al tener un índice de masa corporal (BMI) no saludable es ligeramente mayor al de los hombres, ellas son mucho más vulnerables al ciclo obesidad-depresión.

“En un estudio, la obesidad en las mujeres se asoció con un aumento de un 37% en la depresión grave”, denota la APA. “También hay una relación significante entre las mujeres con un alto BMI y pensamientos de suicidio más frecuentes”.

¿Qué puedes hacer?

La psicóloga Anabel Castrezana y la American Psychological Association (APA) aconsenjan:

  •  No pasar por alto las actitudes y problemas emocionales principales que causaron la obesidad en primer lugar.
  • Tomar conciencia del problema de comer no por apetito sino por ansiedad.
  • Buscar ayuda médica profesional que involucre a varios expertos en el problema de la obesidad.
  • Tratarte con un psicólogo que te puede ayudar con tus aspectos emocionales, tales como el estrés, la depresión o las experiencias que causaron que subieras de peso.