Los visitantes son encerrados en una jaula rodante con piezas de pollo atadas a sus alrededores con el fin de atraer a los animales, y con ello, los ejemplares pueden comer muy cerca de los turistas.

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Los animales observan a los visitantes enjaulados.

“Queríamos dar a nuestros visitantes la emoción de ser acosados por los grandes felinos, pero sin ninguno de los riesgos”, comenta para el medio OddityCentral, Chan Liang, portavoz del zoológico.

Además de la jaula ambulante, los menos intrépidos pueden abordar un autobús para observar a los animales a través de un resistente cristal, como en un safari común.

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También hay paseos dentro de un autobús.

Tal es el éxito del zoológico, que a sólo tres meses de su apertura, la cual fue en diciembre del año pasado, los boletos han tenido una gran demanda. Su portavoz reporta que incluso se han agotado.

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El zoológico Lehe Ledu, en China.