Elecciones: Cavando su propia fosa

Colorado fue una derrota vergonzosa porque hizo notar su falta de conocimientos sobre las primarias
Elecciones: Cavando su propia fosa

Es casi ya sabido que ninguno de los tres candidatos (Trump, Cruz o Kasich) no lograrán acumular los 1,237 delegados, los cuales son necesarios para nominar oficialmente al candidato del Partido Republicano.

En vez de relajar las tensiones y unificar a un partido político que ha sido vapuleado por todas partes, Trump se ha dedicado a insultar a sus correligionarios y deslegitimar el sistema electoral de su propio partido político.

No se da cuenta que no hace más que darle oportunidad a sus detractores de aniquilarlo en la convención que se aproxima en julio de este año.  En esta reunión, los delegados estarán eligiendo al candidato oficial de su partido político.

Todo empezó con el nombramiento de delegados en el Estado de Colorado el pasado 8 de abril.  Dichos delegados fueron elegidos a través de una convención local y no por medio del voto popular.  Estaban en juego 30 delegados.

Como Trump es un neófito en la política, nunca tuvo una organización adecuada para acumular un porcentaje de estos delegados. Cruz lo madrugó, le dio un golpe en plena sien y le arrebató los 30.

Fue una derrota vergonzosa porque claramente hizo notar su falta de conocimientos sobre el proceso electoral de las primarias. Trump no entiende que aquí se elige al candidato oficial de su partido en forma indirecta. Es decir, cuando el electorado emite su voto, los votantes están eligiendo a los “delegados”, quienes, por su parte, votan en una convención política y deciden quién va a ser el candidato de su partido político.

Como en otras oportunidades, cuando el juego de la política le acierta un golpe certero en la cabeza, lo único que sabe hacer es abrir su bocota, lanzar insultos y crear más controversia a su alrededor.

El sistema electoral es “fraudulento, terriblemente sucio”, manifestó.  En otras palabras, el empresario de bienes raíces está llamando corruptos a sus dirigentes políticos.  Lo que es peor, está etiquetando indirectamente a los delegados como productos nocivos de un sistema político altamente en descomposición.

En este sentido, Trump no hace más que cavar su propia fosa. En vez de estar cortejando a los delegados de su partido político, los está, más bien, alejando poco a poco, hasta que los perderá por completo.

Puede tener el apoyo de una gran mayoría del electorado de los republicanos, pero en una convención dislocada, son finalmente los “delegados” quienes determinarán quién va a ser el representante en las elecciones presidenciales de noviembre.

Trump tiene que dejar de pensar como un niño y asumir su papel de candidato político con responsabilidad.