Los peligros de usar descargas eléctricas durante el ejercicio

Recibir impulsos eléctricos durante el entrenamiento lo hace más difícil... y doloroso
Los peligros de usar descargas eléctricas durante el ejercicio
¿Cuánto estás dispuesto a sacrificarte para lograr esto?
Foto: Shutterstock

Una de las modas populares en los gimnasios es ponerse un traje acolchado que tiene electrodos para estimular los músculos durante los entrenamientos. Pero ¿es realmente saludable?, se pregunta el doctor Michael Mosley, en su nueva pesquisa para la BBC.

La mayoría de la gente conoce los beneficios de hacer ejercicio. Estos incluyen la reducción de su riesgo de cáncer, enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y diabetes tipo 2.

También sabemos (o al menos nos lo repiten con bastante frecuencia) que debemos hacer por lo menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana.

Con HIIT, Mosley ya no se puede excusar diciendo que no tiene tiempo.

La buena noticia es que al preguntarles a las personas, vía encuestas, la cantidad de ejercicio que hacen, la mayoría dice cumplir con esa cuota.

Lo que es menos tranquilizador es que cuando los investigadores comprueban cuánto hacen realmente hace (pidiéndoles que usen acelerómetros para medir movimiento), se encuentran con que tendemos a sobreestimar masivamente nuestros niveles de actividad.

Una de las principales razones que las personas dan para no hacer más ejercicio es la “falta de tiempo“. Ciertamente esa solía ser mi excusa. Es por eso que soy un fan de entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT, por sus siglas en inglés).

Ponte eléctrico

Me topé con esa versión de ejercicios cuando estaba haciendo un programa llamado “La verdad sobre el ejercicio” para la BBC.

Entonces conocí a Jamie Timmons, profesor de medicina de precisión en el Kings College de Londres, quien me aseguró que podía conseguir muchas de las principales ventajas del ejercicio haciendo unos minutos de HIIT en la semana.

Seguí su programa de seis semanas de HIIT en una bicicleta estática y, como predijo, vi mejoras significativas en cosas como mis niveles de azúcar en la sangre. Desde entonces he mantenido ese régimen y he añadido algunos ejercicios de fortalecimiento.

Aunque el HIIT y los ejercicios de fortalecimiento son ahora una parte bastante estándar de cualquier régimen de ejercicio, en estos días pueden incluir un elemento algo desconcertante: descargas eléctricas.

¡Auch!… ¿De verdad?

Se trata de una de las tendencias de entrenamiento llamada electroestimulación muscular, o EEM. La pretensión es que al hacer esto se pueden obtener los beneficios del entrenamiento de una hora en unos 20 minutos. Por desgracia, no es suficiente simplemente ponerse el traje.

Hay que hacer una sesión de ejercicio convencional (sentadillas, estocadas, correr y trotar en el lugar, abdominales, etc.), mientras que recibes un montón de pequeñas descargas eléctricas.

Los choques no hacen que los ejercicios sea más fáciles; en realidad hacen que el entrenamiento sea más duro. Mucho más difícil. Y más doloroso. A lo que te responden que el esfuerzo y el dolor contribuyen a que el entrenamiento sea más eficaz.

Si duele, debe ser bueno… o ¿será que no tanto?

¿Siempre sano o mejor no cuando estás sano?

El uso de descargas eléctricas para mejorar el rendimiento físico no es tan improbable como suena. La estimulación eléctrica se ha utilizado como un método efectivo de rehabilitación por muchos años.

Si, por ejemplo, hay un músculo que no está siendo estimulado debido al daño del nervio, aplicar una corriente eléctrica puede ayudar a restaurar la masa muscular, o al menos evitar que empeore. Pero, ¿es realmente una buena idea para estimular una gran cantidad de músculos en todo el cuerpo, en lugar de unos pocos específicos, si uno está sano?

El doctor Nicola Maffiuletti, del laboratorio de rendimiento humano en la clínica Schulthess en Zúrich, cree que no.

Hace tiempo se usa para tratar músculos específicos.

En una reciente carta al British Medical Journal, él y sus colegas expresaron su preocupación porque “a pesar de la evidencia científica limitada sobre la seguridad y la eficacia de esta forma de ejercicio, gimnasios en muchos países están promoviéndolo para el público en general“.

En cuanto a los riesgos potenciales de este tipo de actividad, Maffiuletti señala el caso de un hombre de 20 años que llegó a su hospital quejándose de dolor muscular severo, poco después de una sesión en el gimnasio “basada en EEM en todo el cuerpo, supervisado por un entrenador físico profesional”.

Tras hacerle algunas pruebas descubrieron que el joven tenía rabdomiolisis (desintegración muscular), una enfermedad grave en la que se produce una destrucción generalizada de las fibras musculares. Eso conduce a la liberación de una proteína llamada mioglobina en la sangre, lo que puede causar insuficiencia renal (si los riñones son incapaces de manejarla).

En este caso, el paciente tuvo que permanecer en el hospital en un goteo intravenoso durante cinco días, bajo supervisión constante.

En respuesta a lo investigación de Maffiuletti, el Ministerio de Salud de Israel advirtió recientemente que los dispositivos EEM “están destinados para su uso por profesionales de la salud calificados (médicos y fisioterapeutas) para los fines de diagnóstico y rehabilitación”.

“Los dispositivos no deben ser utilizados en los gimnasios. El uso sin supervisión médica puede constituir un peligro para la salud“.

Yo también creo que más bien me quedo con los usos más convencionales de electricidad.

– Michael Mosley