Exrecluso es ahora mejor amigo de policía corrupto que lo incriminó sin motivos

Parece la sinopsis de un drama de Hollywood, pero la conmovedora historia de Jameel McGee y Andrew Collins no tiene nada de ficción.
Exrecluso es ahora mejor amigo de policía corrupto que lo incriminó sin motivos
En una conmovedora historia de perdón y redención, Jameel McGee (izq.) se ha convertido en el mejor amigo de Andrew Collins (der.), el oficial corrupto que lo incriminó.

Aquel día de 2005 en que Jameel McGee fue arrestado y acusado de traficante de drogas solo puede explicarse como uno de esos desafortunados accidentes en los que somos víctimas simplemente por estar en el momento y el lugar equivocados.  De no haber sido él, seguramente otro hubiera caído en las manos del oficial de Andrew Collins, de la policía de Benton Harbor, un pequeño pueblo de Michigan, que “básicamente, al comenzar el día, me había propuesto arrestar a alguien por drogas, aunque tuviera que falsificar los reportes”, según cuenta a CBS News.

A pesar de que Jameel McGee se defendió, alegando que todas los cargos en su contra eran falsos, nadie le creyó, y terminó cumpliendo cuatro años de cárcel por un crimen que no había cometido. Debido a ese encarcelamiento injusto McGee perdió todo lo que tenía, y a la salida de la prisión solo le quedaba un rencor enorme y el objetivo de vengarse de Collins.

En un pueblo como Benton Harbor, con poco más de 10,000 habitantes, este deseo no es difícil de cumplir, pero McGee no tuvo que mover un dedo para hecerle daño a Collins, ya que finalmente el inescrupuloso oficial fue atrapado por falsificar reportes, robar y plantar droga para implicar a sus arrestados, recibiendo una condena de 18 meses de prisión, un tiempo ínfimo comparado con el daño infringido a algunas de sus víctimas, como McGee, quién fue exonerado de todos los cargos.

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Un año después de su liberación, Collins y McGee coincidieron por casualidad en una agencia de empleos cristiana, terminando de compañeros de trabajo en una cafetería local, algo que parecería increíble en otro lugar, pero no es el diminito Benton Harbor.

Esto los obligó a enfrentar sus culpas y desahogar sus odios. “Le dije, ‘honestamente no tengo justificación para lo que hice, lo único que puedo decirte es que lo siento”, explica en su entrevista Collins. Para McGee, ese genuino arrepentimiento era suficiente.

“No pude contener las lágrimas, porque no me merecía su perdón“, recuerda Collins de ese crucial momento frente a McGee, quién gracias a su fe cristiana estaba dispuesto a enterrar ese episodio oscuro de sus vidas.

Ahora McGee y Collins no son solo colegas, sino mejores amigos, y hasta ofrecen discursos inspiracionales juntos sobre la importancia del perdón para lograr una humanidad más solidaria. Actos como los de McGee hacen recordar una de las frases más acertadas de Gandhi: “Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego”.