Demasiados ni-nis latinos

Las minorías son las más afectadas por el desempleo y el reto de seguir con los estudios
Demasiados ni-nis latinos
La población que ni estudia ni trabaja sigue por encima de los niveles anteriores a la recesión./Shutterstock
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Jóvenes que ni estudian ni trabajan. En algunos países se les conoce como “ni-nis” y en este, EEUU, hay muchos más de los que había cuando se inició la Gran Recesión que, técnicamente, acabó en 2009. En el caso de las minorías como la hispana, la situación es peor. Y el problema es grave porque apunta a dos realidades, la primera es que hay jóvenes que no tienen posibilidades de ampliar su formación académica y la segunda es que no están consiguiendo experiencia laboral.

Ambas situaciones son perjudiciales para el éxito profesional en el futuro.

Entre los graduados en Universidad el porcentaje total de jóvenes que ni estudian ni trabajan es del 9.7%, según cifras del Economic Policy Institute (EPI), una organización de estudio de tendencias progresistas. En 2007, antes de que la economía se viniera abajo estrepitosamente, en esta situación estaba el 8.4%. En el caso de los graduados de high school, para los que hay menor oportunidades de empleos, el porcentaje de ni-nis es del 15.5% cuando en 2007 eran el 13.7%.

Estas cifras generales, esconden una realidad que según los cálculos de EPI  es más dramática para la minoría negra y latina que tiene mayores ratios de desempleo que la blanca no latina.

No en el caso de la educación superior que abre muchas más oportunidades de empleo. Quienes tienen un diploma universitario y son ni-nis latinos son el 6.5% cuando en 2007 eran el 7.3%. En el peor momento, en 2010, llegaron a ser más del 14% en 2010. La recuperación ha sido buena pero no tanto como en el caso de los blancos lo que lleva a pensar a los economistas de EPI que la disparidad para personas con las mismas cualificaciones en el mismo mercado laboral sugiere que o hay discriminación o hay un acceso desigual a las redes profesionales informales, que son las que normalmente abren las puertas laborales.

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El 21.2% de los graduados en high school negros y el 17% de los latinos están de brazos cruzados, comparados con el 13.6% de blancos. Aunque en el caso de la comunidad de habla hispana es un número elevado, desde luego está muy lejos del 22.4% afectados por el vacío educacional y profesional en lo peor de la crisis.

El problema es que hay menos empleos para personas de bajas cualificaciones que en muchos casos tienen que competir para un puesto que no las requiere con trabajadores más preparados o con más experiencia. Adicionalmente, el precio de la educación es una barrera para muchos difícil de superar ya que en los últimos 30 años (y ajustados los gastos a la inflación) el costo de graduarse en una universidad privada se han incrementado un 119% mientras que en la pública casi un 125%.

¡Enhorabuena, graduados en 2016!

Los trabajadores jóvenes siempre son los que más sufren el desempleo cuando hay debilidad económica y en este sentido siete promociones de graduados han entrado al mercado laboral en las peores circunstancias en más de 70 años. No solo ha habido menos oportunidades sino que también se ha limitado el crecimiento profesional y los salarios han sido bajos para los recién graduados desde la Gran Recesión hasta ahora.

El mercado laboral se está recuperando y los graduados de 2016 se encontrarán con mejores perspectivas este año que los que se graduaron entre 2009 y 2015.  Más que una gran alegría es apenas un consuelo porque  según EPI aún tienen retos como el alto desempleo o infraempleo para las personas con menos experiencia, los menores sueldos con respecto a los años anteriores a la recesión, los pagos de sus préstamos estudiantiles y la perspectiva de peores beneficios en sus contratos. Pese a todo, ¡Enhorabuena!