Incúlcales el voluntariado a tus hijos

Conoce los beneficios que trae este servicio cuando se realiza desde temprana edad

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Incúlcales el voluntariado a tus hijos
El voluntariado a temprana edad inculca en los menores unos valores que serán claves en su desarrollo personal y académico, así como en su desempeño laboral como adultos.
Foto: Shutterstock

Desde los seis y cuatro años empezaron a ser voluntarios en bibliotecas, bancos de comida, brigadas de siembra de árboles y limpieza de las calles de la ciudad de Downey, California. Hoy Mark y Mariah Montero, con 22 y 20 años, respectivamente, son estudiantes universitarios que sin que nadie se los pida se inscriben en toda campaña de servicio social.

“Nos sentimos muy satisfechos de haber inculcado a nuestros hijos la importancia de ser voluntarios en programas que embellecen las ciudades y ayudan a los demás, porque es algo que se quedó en ellos para siempre”, dice Maru Montero, madre de estos chicos nacidos en Downey de padres oriundos de Colombia y Ecuador.

Y es que, como asegura su progenitora, Mark y Mariah han sido desde chicos personas muy conscientes de cuidar el medio ambiente de la comunidad en donde se vive y de servir a los necesitados y a quienes sufren en los casos de emergencia.

Ahora que se encuentran lejos de casa, el uno en Florida y el otro en Nueva York, ellos se han inscrito —por voluntad propia— a campañas de ayuda a los demás y, desde niños, por sus actividades de voluntarios, aprendieron a valorar lo que tienen, ser organizados con sus cosas y su vida personal y ser sensibles a la necesidad ajena.

Los beneficios desde temprana edad

Montero está en lo cierto. Las cualidades que ve en sus hijos no están allí por casualidad, son en gran parte producto de lo que aprendieron durante sus actividades como voluntarios en su etapa infantil y preadolescente.

“El voluntariado a temprana edad inculca en los menores unos valores que serán claves en su desarrollo personal y académico, así como en su desempeño laboral como adultos”, dice la psicoterapeuta Anabel Castrezana, vinculada a Kaiser Permanente Santa Ana, y prosigue a enumerar cinco de los valores más relevantes que deja esta loable actividad cuando empieza en los individuos a temprana edad.

1- Aprenden a ser responsables

El voluntariado les enseña la importancia de asumir y cumplir con un compromiso. “Esto incluye el valor de llegar a tiempo para desempeñar su tarea, el prestar atención, el dar lo mejor de sí mismos y el no darse por vencidos hasta terminar con lo prometido”, explica Castrezana.  “Y esto, finalmente, les ayuda a tener un autoestima saludable”.

2- Les enseña a valorar lo que tienen

Al ver las carencias de los demás, dice la psicóloga, los menores aprenden a valorar lo que tienen y a darle importancia a las necesidades básicas.  “Con su ejemplo, los padres ayudan a reforzar este valor tan importante en sus hijos”.

3- Les ayuda a vivir una vida más segura y a tomar decisiones acertadas

Estudios han comprobado que los niños que participan en servicios de voluntariado son menos propensos a involucrarse en comportamientos riesgosos, afirma Castrezana. Además, les enseña a ver cómo sus buenas acciones pueden tener resultados positivos en la vida de otros.

4- Aprenden destrezas y habilidades nuevas

El voluntariado les ayuda a desarrollar habilidades que no solo serán útiles en la vida escolar, sino también en su formación personal. “Por ejemplo, un niño tímido aprenderá a desenvolverse mejor y uno desorganizado a seguir una estructura”, resalta la psicoterapeuta de familias, niños e individuos. “Los menores, además, aprenderán a trabajar en grupos; a socializar; ser tolerantes; ser pacientes, etcétera”.

Los niños que participan en tareas voluntarias aprenden a trabajar en equipo y cuidar y embellecer su comunidad.
Los niños que participan en tareas voluntarias aprenden a trabajar en equipo y cuidar y embellecer su comunidad./Shutterstock

5- Desarrollan lazos importantes con su comunidad

El voluntariado ofrece a los menores un acercamiento especial con la comunidad, dándoles la oportunidad de aprender sobre las necesidades sociales e involucrarse en actividades de interés. “Además, cuando los padres  también participan [como fue el caso de los Monteros] se les ofrece una oportunidad para transmitir los valores que quieran inculcarles a sus hijos”.

6- Los une más con sus padres y familiares

Cuando todos los integrantes de una familia participan por igual en una actividad positiva que  beneficiará a los demás, Castreazana dice que se fomenta una relación familiar mucho más fuerte y sana, ya que “se incrementa la confianza, la comunicación y el respeto, que es básico al momento de afrontar y resolver problemas familiares”.