Seis lecciones que aprendí al romper con mi mejor amiga

Descubrí que aun siendo similares en muchos aspectos, nuestra diferencia principal era tan grande que se creó una brecha irreconciliable
Seis lecciones que aprendí al romper con mi mejor amiga
Las rupturas de la amistad puede hacer tanto daño como las de noviazgos./Shutterstock

Ella era mi mejor amiga. Esa con la que compartía todos mis secretos y tenía una cantidad infinita de chistes internos. A la que le pedí fuera la madrina de mis dos hijos, llamaba hermana e iba de fiesta todos los días. Con la que podía hablar por teléfono por tres horas y aun fácilmente textear durante todo el día.

Ella era la mejor amiga que había tenido durante los últimos 12 años…y rompimos.  ¿Por qué? Simplemente descubrí que aun siendo similares en muchos aspectos, nuestra diferencia principal era tan grande que se creó una brecha irreconciliable.

Lección 1: Las rupturas de amigas pueden hacer tanto daño como las de novios

Duele mucho, se siente como romper con un novio. Me asombró las ganas que tenía de escuchar bachatas tristes y todo. ¿Quién pensaría que mi mejor amiga y yo nos íbamos a dejar de hablar? ¿Cómo se prepara uno? Así que eso es la primera cosa que aprendí: habrá amistades en tu vida que te van a romper el corazón.

Lección 2: No me casé con mi mejor amigo

Siempre escuchaba cómo la gente decía: “Me casé con mi mejor amigo”. Neciamente me reía por dentro y decía ‘please, yo tengo a la mejor amiga del mundo’.

En realidad todo este tiempo mi marido debería haber sido mi mejor amigo, pero no lo era.  Ahora, cuando encuentro algo chistoso y la quiero etiquetar a ella,  lo etiqueto a él. Estamos trabajando en ser mejores amigos.

Lección 3: No todo el mundo es imparcial

La gente va a sentir la necesidad de  elegir un lado y cuestionar tu carácter.  No todo el que dice que es tu amigo será neutral. Esto me lleva a otra pequeña lección: necesito un equipo donde el hierro se afila con hierro, o un amigo afila a otro amigo.

Lección 4: Nunca conocerás completamente a alguien

También entendí que uno nunca deja de aprender a conocer quién es la otra persona. Pensaba que éramos muy parecidas, pero a la hora de la verdad me di cuenta de sus verdaderos colores.

Tienes que preguntarte, ¿esta persona en verdad comparte tus principios morales, las normas y los valores? Si no, entonces por más triste que sea, no es una amistad que valga la pena salvar.

Lección 5: Me di cuenta que tener una BFF me hizo insegura

Cada decisión que tomé, la tomé con ella. Me di cuenta que no necesito que nadie valide mis decisiones. No necesito una segunda opinión y no debería cuestionarme tanto.

Tengo mi fe, mi familia y mi sentido del humor, no necesito una cheerleader, ya tengo todo lo que siempre he necesitado. Es bueno ser mi propia mejor amiga y tomar decisiones por mi cuenta.

Lección 6: Necesito perdonar muchas veces

Algunos días no sé lo que duele más, si el hecho de haber perdido a mi mejor amiga o tal vez que una familia entera se ha roto, ya que ella era una hermana para mí y una tia/madrina para mis hijos.

Hasta que no desaparezca el dolor de haber perdido lo que era una hermosa amistad, tengo que seguir perdonando.  Esto me lleva a mi última lección: para sanar un corazón roto después del final de amistades significantes se requiere mucha oración y tiempo.