Enlace: El pabellón mexicano en las protestas

La historia nos demuestra que el uso excesivo de la bandera mexicana en las manifestaciones tiene un efecto contraproducente
Enlace: El pabellón mexicano en las protestas

El uso de la bandera mexicana en las manifestaciones a favor de los indocumentados en Estados Unidos se ha convertido nuevamente en motivo de polémica.

Ante la desaprobación de muchos y la complacencia de otros tantos, la inconfundible bandera tricolor fue enarbolada por docenas de manifestantes que se congregaron el pasado jueves en la ciudad de Costa Mesa para protestar por la visita de Donald Trump.

En su mayoría, los manifestantes eran jóvenes estudiantes de preparatorias y colegios comunitarios cercanos al Pacific Amphiteather, donde Trump volvió a incendiar los ánimos tanto de sus seguidores como de sus detractores al prometer que construirá un muro en la frontera entre México y Estados Unidos y deportará a los 11 millones de indocumentados que se estima hay en el país.

El tema de la bandera mexicana causó controversia porque en cierto momento las protestas se tornaron violentas. Las imágenes de la televisión mostraron a varios jóvenes pateando y rompiendo vidrios de vehículos, así como saltando sobre una patrulla. La trifulca terminó con un saldo de 17 arrestados y dos lesionados, uno de cada bando.

Algunos de los estudiantes que participaron en la protesta defendieron el uso del pabellón mexicano porque, a su juicio, es una muestra del orgullo por sus raíces y de la diversidad cultural de California.

Pero justamente por la importancia que tiene la bandera como uno de los máximos símbolos patrios, se debe tener un inmenso cuidado al utilizarla. El hecho de ondearla para llevar a cabo actos vandálicos no ayuda en nada a la causa de los indocumentados. Por el contrario, la denigra y le da argumentos a los antiinmigrantes para atacarnos.

Adicionalmente, la historia nos demuestra que el uso excesivo de la bandera mexicana en las manifestaciones tiene un efecto contraproducente porque se interpreta como una muestra de que los mexicanos nos rehusamos a integrarnos a Estados Unidos. En 1994, cuando miles tomaron las calles de Los Ángeles para protestar contra la Proposición 187, los sentimientos antiinmigrantes se reavivaron porque muchos llevaban sus banderas tricolores. A partir de entonces, los organizadores de las marchas a favor de la reforma migratoria han recomendado a los participantes que de preferencia lleven también el pabellón estadounidense como símbolo de que quieren formar parte de este país.

Debido al resurgimiento de la xenofobia y el racismo es de esperarse que continúen las protestas, lo cual es perfectamente válido y comprensible. Pero ojalá los líderes políticos y comunitarios salgan a organizar estas manifestaciones para que no deriven en violencia y terminen por ayudar más a los detractores de los indocumentados como Donald Trump.