Elección: Las opciones de los republicanos

La posibilidad de que surja una candidatura independiente es casi tan minúscula como irreal
Elección: Las opciones de los republicanos

Los analistas políticos y comentaristas nos equivocamos de cabo a rabo. La opinión general por muchos meses fue que Donald Trump no tenía la menor oportunidad de ganar la primaria republicana.

Resulta que hoy, a seis meses de la elección general, Trump afianzó su posición como candidato republicano, y Hillary todavía – con mucha ventaja sin embargo – sigue en la lucha con el otro pre candidato Bernie Sanders por la nominación demócrata.

Frente a este panorama resulta arriesgado descartar absolutamente a Trump como futuro ocupante de la Casa Blanca, aunque sigo pensando que Hillary debería derrotarlo sin dificultad alguna en la elección general.

Y si yo cargo con estas dudas, los que van a cargar con el peso de una presidencia de Trump están mucho más angustiados. Me refiero a la élite del Partido Republicano. Los pobres están entre la espada y la pared. Se lanzan al agua con todo y apoyan a Trump, o corren en la dirección contraria lo más rápido posible para no compartir la culpa de una debacle electoral que podría ser histórica.

Pero algunos líderes conservadores van mucho más lejos, y ya se habla de la posibilidad de una candidatura independiente cuya misión no quedaría muy clara. Es difícil en extremo pensar que un candidato de tinte conservador salido de las propias entrañas del Partido Republicano sea capaz de conseguir los 270 votos del colegio electoral necesarios para ganar la contienda. Es más racional pensar que cierta parte del liderazgo republicano considera que es preferible cuatro años más de gobierno demócrata en lugar de dejar al país y al partido en manos de Trump. Impedir el acceso al poder de Trump salvaría al partido y les daría tiempo para reorganizar sus fuerzas frente a la contienda del 2020.

Pero habría una tercera posibilidad de la que se habla, que en mi opinión es casi tan minúscula como irreal, y es que este tercer candidato logre atraer a todo tipo de fuerzas políticas opuestas y logre amalgamar demócratas descontentos, independientes y republicanos de diferentes espectros. Y que esto impida que tanto Hillary como Trump obtengan  los 270 votos del colegio electoral, en cuyo caso le correspondería a la Cámara de Representantes nombrar al sucesor del presidente Obama. Es natural pensar que este cuerpo colegiado se inclinaría por el tercer candidato, matando dos pájaros de una sola pedrada. Esto es “salvando” al país de Hillary Clinton y al partido de Donald Trump.

Los días que vienen son cruciales y la batalla electoral está muy entretenida, tiene mucho de drama, su parte de horror y hasta algo de comedia. Al final, que un sujeto como Trump se haya convertido en una alternativa viable solo demuestra el estado calamitoso en que se encuentra el ejercicio de la política tradicional en los Estados Unidos.