¿Te harías una cirugía estética para complacer a tu pareja?

Algunas mujeres se someten a cirugías plásticas para satisfacer al hombre por temor a perderlo
¿Te harías una cirugía estética para complacer a tu pareja?
Foto: Shutterstock

Lucía Rodríguez (nombre ficticio para proteger su identidad) tiene 50  años y luce una figura envidiable que es elogiada por amigas contemporáneas a su edad. Se mantiene haciendo ejercicios, come saludable y ha recurrido al botox para minimizar alguna arruga en su rostro.

Desde hace diez años está soltera luego de un matrimonio de una década. Ha tenido diferentes parejas, pero hace seis meses perdió la cabeza por un hombre al que le lleva 18 años.

Según cuenta, se conocieron en la Placita de Santurce, en San Juan de Puerto Rico. El primer acercamiento lo hizo el  hombre de 32 años que  trabaja en marketing. Ella, terapeuta físico, respondió positivamente. Desde entonces, Rodríguez confiesa que “no lo suelto ni en las cuestas… él es muy guapo y las mujeres son terribles”.

“Me pueden tildar de loca pero el mes entrante me voy a hacer una abdominoplastía para sacarme este chichito de la barriga porque la competencia en la calle está fuerte. Él es menor que yo y quiero estar set para él, porque hay muchas jovencitas en la calle. No me  puedo dar  el lujo de perderlo después que lo conquisté”, cuenta la  mujer que nunca  se ha sometido a una cirugía plástica.

¿Pero él te exige que te operes?, cuestionamos. “No. Él me dice que me veo muy bien y que le gusto mucho, pero yo quiero estar perfecta para él. Quiero complacerlo. La presión en la calle es muy fuerte”, responde enfática Rodríguez.

Casos como el de esta mujer, se observan en las diferentes oficinas de los cirujanos plásticos. El doctor Luis Rodríguez Terry, especialista en  cirugía de rostros, busto y cuerpo, da fe de casos como éste, aunque  aclara que hace 20 años eran más frecuentes en su consultorio. La realidad actual es que ese tipo de paciente ha mermado.

El veterano cirujano plástico sostiene que cuando inició su práctica llegaban muchas mujeres a su oficina a petición del esposo para  aumentarse el busto.

“Este tipo de paciente no es tan común ahora. Antes, cuando inicié mi carrera, consultaba a muchas mujeres que llegaban a la oficina para un aumento de busto conservador, pero sus maridos querían algo más grande y  ellas terminaban complaciéndolos. Esto se daba mucho en los americanos.

“Los hombres quieren el busto bien grande y la esposa termina accediendo. Pero esa dinámica ha cambiado mucho. Ahora vienen parejas y el esposo es quien dice que ella está perfecta, pero es la mujer quien toma  la decisión de la cirugía porque así lo desea. La mujer es una voz activa  para decidir cómo se quiere ver”, revela Rodríguez Terry, que reconoce que este tipo de paciente es problemático por su inseguridad.

“Tengo que reconocer que la paciente que viene para complacer a otro es una paciente problemática para cualquier doctor. Las motivaciones no son de ella. Nunca queda complacida porque las expectativas son de otra persona. En mi caso a esa paciente no la puedo operar. A esta paciente tengo que referirla a tomar terapia psicológica porque se trata  de una decisión permanente; no es cambiarse el color de pelo”, añade el doctor.

Callan su sentir

Una cirugía estética mal practicada puede ocasionar incluso la muerte.
Una cirugía estética mal practicada puede ocasionar incluso la muerte.

Aunque opten por callar, Rodríguez Terry detalla que hay señales que sugieren que algunas féminas están en el consultorio a petición del marido. Entre esas señales se encuentra que desean operarse porque no se  sienten bien y desean “salvar” el matrimonio. Otras comunican que tienen presión social al compararse con otras mujeres.

Rodríguez Terry precisa que muchas de estas señales se dan desde la  primera cita, ya que al hablar de los riesgos de la cirugía y las  cicatrices de la operación, las pacientes suelen mostrarse inseguras.

Ojo a otras presiones

Evaluar este tipo de casos no puede limitarse solamente al factor de baja autoestima, asegura la doctora Tainari Dávila, psicóloga clínica.

De acuerdo a  la especialista, existen varios factores como la presión social a través de los modelos de belleza que venden a la mujer perfecta -lograda con el uso de la tecnología- que no representa la realidad. Igual sucede que la mujer puede estar llena de complejos por su físico y cuando establece una relación, se agudizan.

“Pudiera ser por baja autoestima, pero hay tantos factores que pueden hacer que una mujer solo busque agradar a su pareja que no se puede limitar a eso. Existen complejos, la presión de los modelos de mujer y lo que es el concepto de belleza, hasta la petición del esposo. Sea cualquier causa, esta fémina necesita una evaluación psicológica para determinar por qué toma una acción como esa”, sostiene Dávila.

En esa misma línea de evaluación, la psicóloga clínica explicó que existe el trastorno dismórfico corporal (TDC), anteriormente conocido como dismorfia, que alguien podría padecer sin saberlo. El TDC provoca que  la persona piense que tiene un defecto físico, o cree que un defecto leve es peor de lo que en realidad es.

Dávila destaca que además de recibir ayuda profesional psicológica, antes  de la cirugía la mujer debe entender que someterse a un cambio físico es  una decisión personal que sólo puede tomar ella. Debe evaluar las  motivaciones que la llevan a dar el paso y conocer las repercusiones que implica.

– Damaris Hernández Mercado

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