El drama de las niñas que se convierten en madres antes de los 15 (fotos)

Conoce los rostros y las tremendas historias de madres adolescentes alrededor del mundo
El drama de las niñas que se convierten en madres antes de los 15 (fotos)
Ana vive en Colombia y a sus 15 años es madre de una niña.
Foto: BBC

Cada año se estima que cerca de dos millones de adolescentes menores de 15 años dan a luz.

En América Latina y el Caribe se registra la segunda tasa más alta de embarazos adolescentes del mundo, según UNICEF. Un promedio de 38% de las mujeres de la región se embarazan antes de cumplir los 20 años y casi el 20% de nacimientos vivos en la región son de madres adolescentes.

Además de los serios riesgos para su salud, convertirse en madres implica para la mayoría de estas jóvenes abandonar para siempre su educación y el sueño de un buen empleo en el futuro.

El fotógrafo y documentalista Pieter ten Hoopen registró historias de madres adolescentes en distintos países del mundo. Sus imágenes se exhiben en la conferencia internacional Women Deliver, Mujeres que dan a luz, que se celebra esta semana en Copenhague.

El encuentro debate los riesgos que enfrentan millones de mujeres en países pobres durante el embarazo y el parto. La muestra de Ten Hoopen recorrerá diversos países y es parte de la iniciativa #childmothers (niñas madres) que busca prevenir los embarazos adolescentes.

Ana, 15, Colombia

La foto que vemos arriba es de Ana, que vive con su hija Karen de cuatro meses, sus padres y dos hermanas. Cuando su novio se enteró que estaba embarazada la abandonó. Hacia el final del embarazo la joven sufrió pre-eclampsia y fue tratada de emergencia.

“Cuando tenía ocho meses de embarazo tuve un pico de presión. Fui a la clínica del barrio y me mandaron de inmediatio al hospital. No quería ser madre. Pero cuando mi hija me sonríe es algo muy hermoso”.

Amira, 15, Jordania

Amira vive con su esposo y sus hijos Samer, de un año, y Amal, de 12 días, en un campamento para refugiados en Jordania. La adolescente tuvo que abandonar el colegio debido a la guerra en su país natal, Siria. Amira se casó con 13 años y dio a luz en la clínica del campamento.

“Es muy difícil cuidar niños cuando yo soy una niña. Y además tengo que cuidar de mi marido. No tengo ningún momento para mí. Mis hijos, la limpieza y la cocina ocupan casi todo mi tiempo. El bebé llora mucho y a veces no sé por qué”.

Keya, 14, Bangladesh

Keya vive con su esposo, Jahangir, de 21, su bebé Rahim, de dos meses, y sus suegros. Los jóvenes quisieron casarse contra la voluntad de sus padres cuando la adolescente tenía 13 años.

“Sólo fui a la escuela un año porque mi familia es muy pobre. Conocí a mi marido en el barrio”. Keya perdió tanta sangre durante el parto que casi muere.

Cuando comencé a sentir contracciones no se le dije a nadie. Mi suegra me preguntó si me sentía mal y le dije que sí. Ella trató como pudo de ayudar pero finalmente mi madre vino y me llevó a una clínica”.

Aissa, 15, Burkina Faso

Aissa vive con su hija Fati, de 13 meses, su madre y dos hermanas en una zona rural de Burkina Faso. La joven fue violada por un maestro del colegio, que sólo fue suspendido de su puesto un año a raíz del ataque.

“Tenía 14 años cuando quedé embarazada. Fue luego de mis exámenes de fin de curso. El maestro dijo que debía ir a verlo para saber el resultado o tendría muchos problemas. Me asusté y fui a verlo para saber el resultado de mi examen. Entonces me violó”.

Elianne, Haití

Durante los últimos cinco años Elianne ha vivido con su padre y dos hermanos en un campamento para desplazados tras el terremoto que devastó Haití en 2010. La adolescente quedó embarazada de su novio y abandonó sus estudios. Tuvo un parto prematuro y su bebé, un varón, murió poco después.

“Cuando tenía siete meses de embarazo sentí un dolor intenso en la parte baja del abdomen. Después de una semana decidí ir al hospital a ver si algo estaba mal. Todos los hospitales a los que fui se negaron a tratarme porque decían que mi estado era muy delicado y yo o el bebé podíamos morir durante el parto”.

Mulenga, 14, Zambia

Mulenga vive con su hija, su padre, la segunda esposa de éste y 10 hermanos en una aldea de Zambia. Iba al colegio y soñaba con ser una doctora, pero quedó embarazada.

“Es difícil ser madre. Ya no tengo tiempo para jugar. Tengo que estar en casa para cuidar a mi hija y lavar pañales. Antes de tener un bebé me gustaba mucho jugar al fútbol”.

Poko, 15, Burkina Faso

Poko vive con su hijo Tiga, de tres años, sus padres, su abuela y una tía. Casi murió al dar a luz. Su familia es muy pobre y no puede pagar la matrícula para que la joven siga estudiando.

“Tenía 12 años cuando quedé embarazada. No sabía nada sobre sexo. Un joven con el que solía conversar me invitó a ir a su casa. Me dijo que durante la noche podríamos dormir juntos. Fue la primera vez que tuve relaciones sexuales”.

Thandiwe, 15, Zambia

Thandiwe vive con su hija Ana, de nueve meses, su esposo y la familia de éste en una aldea. Cuando la adolescente quedó embarazada tuvo que abandonar el colegio y casarse con el padre de su hija.

“Aún ahora no me siento preparada para ser madre. Nunce pensé que tendría una hija a esta edad”, cuenta. “Antes de quedar embarazada estaba estudiando. Quería ser una chef y trabajar en la ciudad. Pero conocí a un joven mayor en el colegio”.

“Nunca tuvimos una relación de novios. Sólo lo vi cinco veces. Sentí mucho miedo cuando supe que estaba embarazada. Cuando mis padres se enteraron simplemente me trajeron a la casa del padre de mi bebé y me dejaron alli. No quería ir pero me obligaron a casarme”.