Mexico: Reforma educativa, mal pensada mal aplicada

La reforma debió empezar con un aumento sustancial de salarios para los maestros
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Mexico: Reforma educativa, mal pensada mal aplicada

Es paradójico que aquellos con una responsabilidad mayor se les escamotea el buen pago, y exigen que no pueden producir.

Los que comparan a México con Finlandia, no entienden que ese país tiene el mejor sistema educativo del mundo porque respeta y paga bien a sus maestros; mientras México se hunde por tenerlos pésimamente pagados y trata de convertirlos en soldados electorales, aunque su obligación está en los alumnos.

He encontrado en los talleres para maestros impartidos en el país que:

  • Los viejos no se pueden ir porque la pensión los condena a la inopia.
  • Los jóvenes llegan con bríos pero el sistema premia lealtad y obediencia, y el progreso individual está cerrado por burocracias consentidas por el sistema político, no interesados en la calidad educativa. A todos les preocupa el salario.

En una reunión de directivos escolares, le preguntaron al conferencista, un diplomático cubano sobre su sueldo, respondió:

– Ganó menos que ustedes, pero no me preocupo por la renta, la salud, y la educación para médico de mi hija no me costó un centavo.

Para el cubano el salario era secundario porque el Estado se hacía cargo de sus necesidades fundamentales, en México el maestro se preocupa para completar el ingreso, tiene buscar recursos para satisfacer necesidades primordiales y esos los maneja el gobierno para atarlo políticamente.

Algunos optan por irse a Estados Unidos a realizar trabajos de baja calificación en las vacaciones, otros manejan taxi en los tiempos libres. Desperdicio de recursos humanos bien calificados. Sin tiempo libre para estudiar, capacitarse o descansar y criar una familia, un maestro garantiza pocos resultados, debe resolver lo básico.

La reforma educativa nació pensada para castigar, eliminar el poder de los maestros, es un ejercicio del gobierno neoliberal sobre los maestros empobrecidos a lo largo de los años, para destrozar su sindicato, de ahí someterán a la sociedad entera.

La reforma debió empezar con un aumento sustancial de salarios y satisfacer a los vistos como simple mano de obra y no como encargados de preparar al nuevo mexicano que asegurará el futuro nacional.

Primero sometió al sindicato, luego tímidamente planteó la capacitación. Ellos seguirán como apóstoles marginados económica y socialmente.

Las élites no se preocupan por el derrumbe educativo, educan a sus hijos en el extranjero, mientras las masas tienen déficit de conocimiento. Si los botones sirven de muestra, véase a Fox y Peña haciendo gala de su desconocimiento, ya no de literatura sino de geografía nacional, ese es el nivel del sistema educativo (ambos son producto de la educación privada).

El secretario de educación juega a las vencidas (ver su actitud en el Poli). Su arrogancia y soberbia no le permiten ver el juego de perdedores: perderán los maestros, él y los estudiantes, que son rehenes de ambiciones políticas y un gobierno convencido que la victoria consiste en avasallar al contrario.

Lo incongruente es que el gobierno no puede ni debe pensar así.