Suben a 9 los pandilleros salvadoreños detenidos por masacre de 11 personas

Forman parte de un grupo que habría asesinado a ocho trabajadores de una empresa distribuidora de electricidad y tres jornaleros

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Suben a 9 los pandilleros salvadoreños detenidos por masacre de 11 personas
Suben a 9 los detenidos involucrados en masacre de San Juan Opico. /Twitter@ElMundoSV

La Policía salvadoreña detuvo a dos pandilleros vinculados a una masacre de 11 trabajadores perpetrada el 3 de marzo en el municipio de San Juan Opico, con lo que suben a 9 los detenidos por este caso, informó este sabado el director del cuerpo de Seguridad, Howard Cotto.

El jefe policial identificó en sus redes sociales a los detenidos como Nelson Salgado y Douglas Montano, arrestados en los departamentos de San Miguel y La Libertad, respectivamente.

Salgado y Montano, miembros de la pandilla Barrio 18, se suman a otros siete pandilleros detenidos este jueves, entre los que se encuentran dos menores de edad, por el mismo caso.

Según la Fiscalía, estas personas forman parte de un grupo de catorce pandilleros, quienes habrían asesinado a ocho trabajadores de una empresa distribuidora de electricidad y tres jornaleros.

De este grupo de pandilleros, cuatro se mantienen prófugos y forman parte de la lista de los 100 pandilleros “más buscados”, mientras que el líder de la pandilla murió en un enfrentamiento armado con la Policía, de acuerdo a información oficial.

Los detenidos serán acusados por los delitos de homicidio agravado y organizaciones terroristas.

En un primer momento, el Gobierno informó que la matanza fue ordenada desde dos cárceles por líderes de la Mara Salvatrucha (MS13), rival del Barrio 18 y que durante las primeras pesquisas se detuvieron 82 pandilleros de la MS13, no obstante, estos no fueron acusados ante los tribunales de perpetrar la masacre.

El homicidio múltiple y los altos índices de asesinatos que registra el país centroamericano llevó al Ejecutivo de Salvador Sánchez Cerén a iniciar una ofensiva contra las pandillas mediante el despliegue de un comando elite de 1,000 agentes, 300 reservistas y el endurecimiento del régimen carcelario.

Esta es la segunda masacre de más de diez personas perpetrada por las pandillas desde 2010, año en que catorce salvadoreños fueron calcinados dentro de un microbús en una localidad cercana a la capital.