Así quedó uno de los secuestradores de Alan Pulido

Un descuido dejó desangrado en el piso a Daniel Hernández, unos de los secuestradores del futbolista mexicano. Advertencia: imágenes gráficas.
Así quedó uno de los secuestradores de Alan Pulido
Daniel Morales, uno de los secuestradores que sometían a Alan Pulido.

MÉXICO.- Un descuido dejó desangrado en el piso a Daniel Hernández, uno de los acusados del secuestro del futbolista Alan Pulido, según fotografías en posesión de este diario que muestran a un hombre boca abajo, inerte en el piso, en medio de un charco de sangre de una habitación vacía de azulejos blancos.

De acuerdo con narraciones de personal de seguridad pública que pidió el anonimato, las imágenes corresponden al momento justo en que las autoridades entraron al rescate del delantero del Olympiacos de Grecia y éste indicó que él mismo sometió a su captor en un forcejeo.

Las autoridades encontraron una AR15 tirada en el baño del segundo piso y  a Hernández con la cabeza rota en una habitación adjunta en la casa de seguridad de Ciudad Victoria presuntamente administrada por los Zetas quienes habrían organizado el plagio (por idea de Osvaldo Vázquez, un primo del famoso, ya detenido) en medio de un turbio ambiente político derivado de las elecciones del próximo 5 de junio, cuando se renovará la gubernatura y el congreso del estado.

Advertencia: imágenes gráficas

Así quedó Daniel Hernández, uno de los secuestradores que sometían a Alan Pulido.
Así quedó Daniel Hernández, uno de los secuestradores que sometían a Alan Pulido.
El rifle con que supuestos secuestradores sometieron a Alan Pulido.

“Le di cinco culetazos”, confesó Pulido a la Procuraduría de Justicia del Estado de Tamaulipas.

El agresor fue trasladado al hospital para que le cosieran el cráneo mientras el futbolista y el propio gobernador, Egidio Torre, narraban a la prensa su versión de los hechos: que pulido sorprendió al secuestrador un día después de su rapto, que lo venció en un forcejeo y que luego le quitó el teléfono para llamar al 066 de rescate.

Las condiciones de la liberación despertaron múltiples suspicacias por parte de analistas y algunos medios de comunicación locales que cuestionaron la poca probabilidad de que profesionales del secuestro (como son los Zetas) hubieran dejado a su víctima con un solo cuidador y sin someterlo (amarrarlo, vendarlo) dentro de la casa de seguridad.

“El secuestro parece real, lo demás es muy raro”, observó Humberto Pudgett, autor del libro Tamaulipas, la casta de los narcogobernadores, en entrevista televisiva. “El desenlace deja algunas pistas de posibles relaciones de comunicación fluidas entre secuestradores y autoridades que pidieron resolver el secuestro de manera rápida,