Creció entre violencia y carencias económicas, pero ya es licenciada y va rumbo a Harvard

La mejor universidad del mundo es la próxima escala académica de una hispana que se crió entre pandillas y pobreza
Creció entre violencia y carencias económicas, pero ya es licenciada y va rumbo a Harvard
Lucydalila Cedillo estudiará un doctorado en genética en la Universidad Harvard.
Foto: Suministrada: UC Davis

Despectivamente le llaman Dogtown (Pueblo de Perros), por su cercanía con un refugio de animales. Pero además de los ladridos, el estruendo de las balas es cotidiano en el complejo de vivienda pública William Mead, en el barrio angelino Chinatown, plagado de pandillas y vendedores de droga.

En ese lugar pasó su infancia Lucydalila Cedillo. Por eso sus padres, inmigrantes mexicanos, le prohibían salir a jugar. De esos años no olvida el miedo que sentía al ver a los maleantes merodeando la zona.

“Mi mamá nunca me dejaba salir, yo hacía lo que podía adentro. Me acuerdo que le pedí a mi mamá que me trajera hormigas en una cajita”, relató Cedillo yendo a sus recuerdos más lejanos para entender su amor por los animales, que la llevó a graduarse con honores en la Universidad de California en Davis.

“Me pasaba horas viendo a las hormigas. Se me hacía bien interesante ver sus diferencias con un ser humano o con un perro. Siempre hacía experimentos. Quizás sin eso no habría encontrado ese amor a estudiar y conocer el mundo”, continúa quien se acaba de titular como la estudiante con el mejor promedio académico en la carrera de Ciencias de Animales.

UC Davis le entregó la Medalla de la Universidad, que incluye un premio de $2,000 y una placa, por sus excelentes calificaciones, su excepcional servicio comunitario y su contribución a la comunidad. Obtuvo una calificación perfecta (A+) en 26 cursos y colaboró como profesora asistente en el plantel.

Cedillo, quien nació en Los Ángeles hace 21 años, estudiará un doctorado en la universidad Harvard, la más prestigiosa del mundo, gracias a una beca.

Su idea es especializarse en genética y ser una profesora universitaria que motive a estudiantes de minorías y bajos ingresos.

Lucydalila Cedillo se acaba de titular como la estudiante con el mejor promedio académico en la carrera de Ciencias de Animales. /suministrada

“Yo nunca pensé que iba a ir a una escuela así, viendo de dónde vengo”, dice la joven luego de contar que siendo niña acompañaba a su madre a colectar botes de aluminio por las calles angelinas.

“Era para venderlos y ayudar a la casa con lo que fuera”, señaló.

Esta familia, que se ha sostenido con el sueldo de un mecánico de autos que los fines de semana toca cumbias y salsas en bodas y quinceañeras, se mudó hace un tiempo de William Mead a otro complejo de viviendas subsidiadas por el gobierno, Pico Garden, en el Este de Los Ángeles.

Sus padres aún viven ahí. El hermano mayor de Cedillo estudió en el Colegio Comunitario del Este de Los Ángeles (ELACC) y heredó de su padre el amor por la música; ambos tocan en un conjunto.

Aunque sus padres no cursaron más allá del séptimo grado en México, porque la falta de recursos los obligó a trabajar desde temprana edad, siempre les inculcaron el amor por la academia. Rumbo a la escuela, ella recuerda las palabras motivadora de su progenitor, originario del Estado de México.

“Me decía ‘dale, hija, la educación es bien bonita, úsala para ti y para ayudar a la gente’”, contó.

De su madre, nacida en Chiapas y dedicada al hogar, aprendió que un oficio humilde también tiene su recompensa. Cedillo llora al hablar sobre este esfuerzo que la encaminó a la prestigiosa Harvard.

“Ojalá que con la ayuda de mi hermano podamos comprarles a mis papás una casita por lo menos, por todo lo que me han ayudado”, dice entre sollozos.

Secándose las lágrimas, ella insiste en que es errado el discurso del candidato presidencial republicano Donald Trump, quien asegura que de México solo vienen criminales y violadores.

“Yo soy una prueba de que eso no es verdad y de que muchos estamos aquí para seguir adelante y vivir mejor que en el lugar del cual venimos”, dice la graduada de UC Davis. “Somos seres humanos y tenemos el mismo derecho de seguir nuestros sueños”.