Tras el terremoto, Manta saca fuerzas para reconstruir su ciudad

A dos meses del sismo en Ecuador, los pobladores aún lloran a sus muertos pero se abrazan a la idea de volver a empezar
Tras el terremoto, Manta saca fuerzas para reconstruir su ciudad
Las tareas de demolición y reconstrucción no cesan ni los fines de semana.

Manta
Los sobrevivientes del terremoto en Ecuador no han tenido descanso. En medio de las continuas réplicas, apenas pudieron llorar y enterrar a sus muertos, para acto seguido, encarar la ardua tarea de la reconstrucción.

Al cumplirse dos meses, El Diario recorrió Manta —una de las ciudades más afectadas por el peor desastre natural ocurrido en este país en los últimos 70 años.

El Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) evaluó el costo de la reconstrucción en $3,500 millones, pero conforme se fueron revelando los daños se dieron cuenta de que el monto será mucho más.

Hoy la ciudad es un hormiguero. Por un lado, las tareas de demolición no cesan ni durante los fines de semana; por otro, la población se las ingenia para levantar la ciudad siniestrada.

Los comercios informales proliferan al tiempo que su tarea se mezcla con el apoyo a los cientos de damnificados que viven en carpas y refugios improvisados con mantas y restos de lo fue su casa.

“Sobrevivimos y vamos a continuar luchando por nuestros hijos. Hemos perdido todo lo material pero tenemos vida” dijo con resignación Rocío Mero de 36 años. Dos de sus hermanos murieron sepultados por los escombros de la casa familiar que se derrumbó tras el sismo, en el populoso barrio Buenos Aires en el área de Tarqui en Manta, hoy conocida como la Zona Cero.

Así se ve el área conocida como la Zona Cero.
Así se ve el área conocida como la Zona Cero. / David Ramírez

El terremoto también marcó la vida de Jahaira Bazurto, de 21 años. La joven, fue rescatada 12 horas después del sismo y no pudo evitar que le amputaran una pierna. Sin embargo, su mayor tristeza es haber perdido a su novio Yenry Puentes. “Ahora él es mi ángel que me acompañará por el resto de mi vida”, expresó Basurto entre sollozos.

Estaban juntos cuando los sorprendió el terremoto que derrumbó la casa de la joven en el barrio La Paz, ellos tenían planeado casarse después de terminar sus estudios universitarios.

Este es por estos días el escenario en Manta, urbe portuaria de 250,000 habitantes donde murieron 211 personas, fue la ciudad más castigada en número de víctimas fatales del balance total de 663 que produjo el terremoto de 7.8 grados que asolara las provincias de Manabí y Esmeraldas el 16 de abril.

“Nos vamos a levantar. Esta es una dura prueba que vamos a superar con unidad y trabajo”, asegura el alcalde Jorge Zambrano.

De acuerdo al funcionario, Manta es especial por su condición de ciudad industrial —las cuales van a prevalecer en la actual emergencia— y es que allí, se asienta la mayor flota pesquera de Ecuador. Tienen un diverso parque industrial encabezado por las procesadoras de atún y, aunque la actividad portuaria ha decrecido, es un rubro que mueve la economía.

Todo gira en torno a la reactivación económica de la ciudad, los mantenses se muestran decididos a vencer la adversidad. Se han formado focos de comercio en varios frentes y en paralelo el drama de los damnificados, le hace un guiño a la nueva realidad.

La visión de la Zona Cero es sobrecogedora

Tarqui vendría a ser para Manta el equivalente a lo que en las ciudades de Estados Unidos se conoce como el downtown o el corazón y centro de actividades, ahora es una ciudad fantasma en la que solo se escucha el estruendo que producen las tareas de demolición.

El área de unas 60 cuadras a la redonda es custodiaba por las fuerzas armadas y solo se accesa con salvoconducto, pero ya casi nadie ingresa, es poco o nada lo que hay que rescatar…

“El Panorama Inn se volverá a levantar. Es una promesa en memoria de mi hija y mi nieta”, dijo Paquita Orlando, la propietaria de uno de los 18 hoteles que se derrumbaron la noche del sismo.

La hija de Paquita, Verónica, tenía 48 años y su nieta, Ximena 18. Sus cuerpos fueron localizados entre los escombros del hotel dos días después.

La fatalidad también golpeó a Lilia Largacha, de 46 años, quien perdió a su esposo Robert Mero, de 47 años, y a sus hijos Robert Issac y Shainna de 8 y 6 años, respectivamente.

“No tengo palabras para explicar lo que siento. Mi dolor no tiene nombre, a veces pienso que es solo una pesadilla pero me toca enfrentar la realidad”, expresa Largacha con marcado dolor. Aquel día, Lilia se salvó, había viajado hasta Guayaquil para visitar a su madre convaleciente de cáncer.

Como estas hay cientos de desgarradoras historias de sobrevivientes, de gente que en los 57 segundos que duró el terremoto, perdió a sus seres queridos y todo el patrimonio que habían construido durante años.

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Cientos perdieron el patrimonio que construyeron durante años.

Las cifras y la esperanza

De acuerdo al Comité de Operaciones de Emergencia (COE) se contabilizan 9,700 edificaciones con daños de diferentes niveles. Al cierre de esta nota, ya se habían demolido unas 600 unidades entre edificios de apartamentos, escuelas, colegios, hoteles y casas particulares, pero aún están en lista de demolición otros 500 edificios que sufrieron daños estructurales y corren riesgo de colapsar.

Aún con este panorama, el futuro inmediato de Manta, no es tan sombrío en comparación con otras ciudades afectadas por el sismo. Como dijo el alcalde Zambrano: “Manta se levantará con su propio esfuerzo y más temprano que tarde, retomará su rumbo”.

El Comité de Reconstrucción que preside el Vicepresidente Jorge Glas ha empezado con un fondo inicial de 600 millones, la prioridad es rehabilitar el sistema vial, construir escuelas y colegios y restablecer el sistema de salud erigiendo nuevos hospitales.