La CDMX no puede frenar la trata de personas

La policía detiene a ocho personas y libera a 22 víctimas que eran obligadas a prostituirse
La CDMX no puede frenar la trata de personas
@PGJDF_CDMX

MÉXICO – Algunos policías investigadores y federales se apostaron en minutos en las afueras del bar La Rosa, El Ácido y El Capricho mientras el resto entró a los clubes en un operativo simultáneo para detener a ocho personas, liberar a 22 víctimas de prostitución y exhibir nuevamente al centro de la Ciudad de México como uno de los principales blancos del delito de trata de personas.

Esos  prostíbulos, que se promocionaban como sólo bares hasta el pasado fin de semana, operaban a cualquier hora con jóvenes obligadas a llevar diminutos vestidos, sentarse en las piernas de los clientes, empujarlos a consumir más alcohol y, de ser posible, a comprar sus servicios sexuales.

“Esto es el resultado hipócrita de las autoridades de la capital mexicana que no aceptan legalizar completamente la prostitución”, dijo en entrevista con este diario Jaime Montejo, de la organización civil Brigada Callejera Elisa Martínez.

Mientras no sea una actividad regulada, los operativos sólo serán para lavar su imagen porque en la vida real, en los hechos, siguen extorsionando a los clubes para dejarlos operar: de ahí que siempre haya noticias de trata de personas”.

El delito de trata de personas tiene en México penas de hasta 40 años de prisión, pero el país sigue lidiando para  se denuncie por amenazas a las víctimas, aún en la capital mexicana ubicada como uno de los estados con mayor incidencia según un diagnóstico de la Organización de las Naciones Unidas sobre trata de personas.

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En 2014 la  Procuraduría de Justicia en la capital mexicana reportó menos de 125 personas detenidas y consignadas a pesar de que las detenciones se habían elevado un 600%.  Además, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos dio a conocer en un informe que apenas el 7.2% de las averiguaciones federales y locales que se inician por trata de personas terminan en una sentencia condenatoria por falta de metodologías conjuntas, protección a testigos y atención a víctimas.

En fechas recientes, el jefe de gobierno de la CDMX Miguel Ángel Mancera y el jefe delegacional en Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, se liaron en una guerra de dimes y diretes sobre la falta de acción, apoyo y voluntad política de ambas partes para actividades propias el crimen organizado, como lavado de dinero, narcomenudeo, prostitución y trata de personas.