¿Quién dijo yo?

Vamos a necesitarnos los unos a otros en los próximos meses para evitar que los antiinmigrantes y racistas lleguen al poder; ¿quién dijo yo?
¿Quién dijo yo?
Migrantes se reunieron en frente de la Corte Suprema de Justicia en Manhattan para reclamar el fallo de DACA/DAPA de ayer. Photo Credito Mariela Lombard/El Diario NY.

Mi gente, la decisión de la Corte Suprema de dejar a nuestros seres queridos en el limbo migratorio fue ante todo una movida política por parte de los antiinmigrantes y republicanos. Fueron ellos los que detuvieron la implementación del programa llevando el caso ante las cortes. Sus maniobras retrasaron el programa casi dos años. No podemos negar que su estrategia funcionó.

Pero mientras que son peras o son manzanas, el resultado es el mismo: nos quedamos sin protección, por ahora. Y digo “por ahora” porque aunque esta derrota duela en los huesos, los que quieren nuestro silencio no van a lograr callar nuestro valor, pasión y ánimo por seguir luchando por un mejor porvenir en este gran país, que ahora es nuestro hogar.

Tanto demócratas como republicanos son culpables de que una reforma migratoria no avanzara en los últimos ocho años. La cautela del Presidente Obama permitió que las deportaciones continuaran sin cambios legislativos. Incluso la diferencia de opiniones entre los grupos proinmigrantes contribuyó a que en el Congreso no se llegara a ningún acuerdo. Pero fueron los republicanos los que se opusieron a toda costa a cambios en las leyes migratorias.

Viendo hacia el futuro, tanto cercano como lejano, la comunidad inmigrante tiene mucho que reclamar y planear. Sin embargo, hay que dejar muy en claro quiénes son nuestros oponentes: los antiinmigrantes y republicanos como Donald Trump, Paul Ryan, Steve King, Lamar Smith y otros; igual que gobernadores en estados como Texas y Arizona. Son estos a los que debemos pasarles la factura por nuestro dolor. ¡Que no se nos olviden sus nombres!

Este verano, los líderes electos estarán en sus distritos visitando y pidiendo nuestro voto para las elecciones nacionales de noviembre. Aprovechemos para exigir que representen nuestros intereses. Si conocemos gente que no se ha naturalizado, que se hagan ciudadanos ya.

Que hagan algo para lograr el cambio que buscamos. Lo que menos podemos hacer es tirar las manos al aire, maldecir al sistema político y dejar que otros decidan nuestro futuro. ¡Es nuestro destino el que está en juego!

He llorado en las últimas horas junto a varias familias y sé que somos una comunidad vulnerable. Pero ante todo, somos guerreros y sabemos unirnos cuando la pelea lo requiere.

Vamos a necesitarnos los unos a otros en los próximos meses para evitar que los antiinmigrantes y racistas lleguen al poder. Vamos a necesitarnos el uno con el otro para no caer. Vamos a necesitarnos el uno con el otro para triunfar y asegurar un pedacito del sueño americano que nos hizo venir a este país. Cada poquito de participación cuenta, pero tiene que haber movimiento en cada apartamento, cada casa, cada comunidad y cada estado.

¿Quién dijo yo?